Beowulf

BEOWULF
Poema épico anglosajón compuesto ca. 750 d. C., conservado en un solo manuscrito ca. 1000 d. C.


Si reproduces en línea el documento, por favor no borres esta referencia:


Texto de la traducción y notas al texto tomados de:

Beowulf y otros poemas antiguos germánicos (s. VII – VIII).

Texto original, traducción, prólogo y notas de Luis Lerate.

Seix Barral, Barcelona, 1974. Serie Mayor, 23


I • GRÉNDEL


Skild, fundador de la dinastía skildinga. Sus funerales.


1 ¡Oíd! Yo conozco la fama gloriosa 1

2 que antaño lograron los reyes daneses,

3 los hechos heroicos de nobles señores.

4 A menudo los bancos tomábales Skild, 2

5 el hijo de Skef, a la gente enemiga;

6 infundía pavor el que fue recogido 3

7 en penoso abandono. Consuelo le cupo,

8 pues luego en la tierra con gloria vivió

9 y a todos los pueblos que habitan la orilla

10 del paso del pez a su mando los tuvo, 4

11 tributo le daban. ¡Era un rey excelente!

12 Entonces un hijo le vino a nacer,

13 heredero en palacio. Enviábalo Dios

14 en alivio del pueblo: Él sabía su aprieto

15 de tiempos atrás, cuando mucho sufrieron

16 sin un soberano. El Señor de la vida,

17 el Dios Celestial, concedióle renombre:

18 fue famoso Beowulf, lejos la gloria 5

19 del hijo de Skild se extendió por Escania. 6

20 Es así como un joven se sabe lograr 7

21 —ofreciendo regalos, ya en casa del padre—

22 que luego, de viejo, al venirle batalla,

23 rápida acuda animosa su gente,

24 le apoyen los hombres. ¡Con nobles acciones

25 prospera un señor en un pueblo cualquiera!

26 Su hora le vino al intrépido Skild,

27 al encuentro marchó del Señor de la Gloria.

28 Sus amados guerreros lleváronlo entonces

29 a orillas del mar, como él ordenó,

30 el monarca skildingo, cuando habla tenía; 8

31 fue largo el reinado del bravo caudillo.

32 Ya estaba dispuesto, con proa curvada

33 y cubierto de nieve, el navío del rey;

34 fue colocado el egregio señor

35 dadivoso de anillos a bordo del barco, 9

36 al pie de su mástil. Abundaban allá

37 los tesoros y adornos de tierras lejanas.

38 No sé de otra nave que así se equipara

39 con armas de guerra, espadas, arneses

40 y cotas de malla; repleta quedó

41 de magníficas joyas, que lejos con él

42 deberían partir en poder de las aguas.

43 De rico tesoro dotaron al rey:

44 en nada peor al que un día a su lado

45 pusieron aquellos que, solo en el barco,

46 siendo muy niño, lo dieron al mar.

47 Sobre el noble caudillo erigieron después

48 un dorado estandarte. Le dejaron partir, 10

49 lo llevaron las olas. Con ánimo triste,

50 apenados, quedaban. No hay en verdad

51 un señor en la tierra, un sabio varón,

52 que sepa decir quién obtuvo esta carga.


Los descendientes de Skild. Ródgar construye su palacio, Hérot


53 Beowulf skildingo, el amado monarca,

54 allá mucho tiempo reinó en su reducto,

55 alabado entre pueblos: ya estaba su padre

56 sin vida terrena. Nacióle después

57 el intrépido Halfdan, que en tanto vivió

58 —belicoso y anciano— mandó a los daneses.

59 A aquel noble señor le vinieron al mundo,

60 uno tras otro, cuatro herederos:

61 Hérogar, Ródgar y Halga valiente;

62 fue Irsa la esposa —cuentan—de Onela,

63 compañera de lecho del bravo skilfingo. 11

64 El ínclito Ródgar buena fortuna 12

65 en las guerras tenía y por ello gozoso

66 apoyábale el pueblo: era grande su tropa

67 de jóvenes héroes. Quiso aquel rey

68 que le hicieran los hombres un rico palacio,

69 que le fuese erigida una hermosa mansión

70 —una sala excelente y mayor que ninguna—,

71 para allá repartir entre mozos y ancianos 13

72 todos los bienes que obtuvo de Dios,

73 a excepción de la tierra o la vida del pueblo.

74 He oído contar que a lejanas naciones

75 que habitan el mundo mandato les vino

76 de alzar la morada. Acabósele pronto

77 al egregio caudillo —en el plazo fijado—

78 su rica mansión; el nombre de Hérot

79 entonces le puso el de gran poderío.

80 Cumplió su proyecto: regalaba en las fiestas

81 magníficas joyas. Alto y hermoso

82 el palacio se erguía. Respetábanlo aún 14

83 las ávidas llamas: fue sólo más tarde

84 que vino a surgir entre el suegro y el yerno

85 —enemigos feroces— el odio de espadas.


Gréndel, enfurecido por los cantos cristianos que allá se recitan, ataca el Hérot.


86 El monstruo maligno, con rabia terrible,

87 allá se irritaba en las torvas tinieblas,

88 día tras día oyendo en la sala

89 el gozoso alboroto, los sones del arpa

90 y el canto del bardo, que bien exponía

91 el origen primero de todas las razas,

92 cómo Dios Poderoso la tierra creó

93 —la dulce campiña que abrazan los mares—,

94 cómo hizo el Eterno el sol y la luna

95 para luz de los hombres que habitan el mundo;

96 a los campos —decía— su adorno les puso

97 de hierbas y ramas, y de vida dotó

98 a los seres diversos que tienen aliento.

99 Los daneses vivieron con mucha alegría

100 en la bella mansión hasta el día en que vino

101 y les hizo quebranto el siniestro enemigo.

102 Llamábase Gréndel aquel espantoso

103 y perverso proscrito: moraba en fangales,

104 en grutas y charcas. Desde tiempos remotos

105 vivía esta fiera entre gente infernal,

106 padeciendo la pena que Dios infligió

107 a Caín y a su raza. Castigó duramente

108 el Señor de la Gloria la muerte de Abel,

109 no obtuvo Caín de su hazaña provecho:

110 Dios le exilió y apartó de los hombres.

111 Es de él que descienden los seres malignos,

112 los ogros y silfos y monstruos todos,

113 y también los gigantes que tiempo muy largo

114 al Señor se opusieron. ¡Les dio su castigo! 15

115 Oculto en la noche Gréndel marchó

116 al hermoso palacio, queriendo saber

117 lo que hacían los hombres después de la fiesta.

118 Vio que del sueño los nobles daneses 16

119 allá disfrutaban: nada malo temían,

120 ninguna desgracia. El demonio infernal,

121 dañino y furioso y pronto dispuesto,

122 treinta vasallos con ira y con rabia

123 tomó de sus lechos. Luego escapó,

124 del botín orgulloso, llevando consigo

125 el macabro trofeo a su torva guarida.


Los daneses sufren los ataques de Gréndel durante doce años, impotentes para librarse de él.


126 Cuando el alba llegó, al venir la mañana,

127 el estrago de Gréndel fue descubierto:

128 tras la fiesta se oyeron muy grandes quejidos,

129 lloroso alboroto. El ínclito rey,

130 el egregio señor, se llenó de tristeza;

131 asaltóle el dolor, embargóle la pena,

132 viendo la injuria del mal enemigo,

133 el feroz malhechor. ¡Allá tuvo congoja,

134 muy largo pesar! Poca tregua le dio,

135 pues hízole luego, a la noche siguiente,

136 mayor desafuero: con toda osadía

137 atacó y destruyó. ¡Su maldad le incitaba!

138 Era fácil de hallar un guerrero que lejos

139 tratara de hacerse de un lecho seguro,

140 de cama mejor, cuando fue conocida

141 y por claras señales muy bien comprobada

142 la furia de Gréndel: a salvo se puso,

143 en lugar apartado, quien de él escapó.

144 Contra todo derecho hostigaba a los hombres

145 y vino a ocurrir que quedóse desierta 17

146 la excelsa morada. Aquello duró:

147 doce años seguidos sufrió este ultraje

148 el señor skildingo, su grave infortunio

149 y amargo pesar. En tristes cantos

150 la nueva extendióse y corrió por el mundo;

151 contaban que Gréndel querella con Ródgar

152 tenía de antiguo, que dañábale mucho

153 con odio y maldad desde tiempo lejano,

154 en acoso constante. Él paz no quería

155 con hombre ninguno del pueblo danés

156 ni dejar de matar recibiendo tributo.

157 ¡No cabía contar con brillantes riquezas 18

158 que en pago a las muertes el monstruo entregara!

159 La fiera maligna, la torva criatura,

160 a mozos y ancianos buscaba y seguía,

161 siempre acechante. En eternas tinieblas

162 su ciénaga estaba, mas poco se sabe

163 del sitio que habita su raza infernal.

164 Muchos males traía el que odiaba a los hombres,

165 causaba a menudo el feroz solitario

166 espantoso quebranto. Se adueñaba del Hérot,

167 la sala excelente, las noches oscuras;

168 pero él no venía ante el trono de Ródgar 19

169 —así Dios lo mandaba— ni allá agradecía.

170 Gran infortunio el rey soportaba,

171 doloroso pesar. Se solía reunir

172 en secreto su gente: buscaban remedio,

173 algo que hiciesen los fuertes guerreros

174 que fin le pusiera a tan dura desgracia.

175 A menudo a los dioses en templos paganos 20

176 ofrendas hacían, súplica alzaban,

177 ayuda esperando en su agobio sin fin

178 del que mata las almas. Era tal la costumbre

179 de gentes infieles: sus mentes ponían

180 allá en el infierno. No sabían de Dios,

181 del buen Creador, del Señor Poderoso;

182 nunca alababan al Rey Celestial,

183 al Señor de la Gloria. ¡Triste de aquel

184 que en horrible desgracia su espíritu entrega

185 al abrazo del fuego! ¡Alivio no espere,

186 ya nunca saldrá! ¡Feliz del varón

187 que en el Ultimo Día ante Dios se presenta

188 y es acogido en el seno del Padre!

189 Al hijo de Halfdan mucho afligía

190 aquel daño constante; no podía el buen rey

191 liberarse del mal. Soportaba su pueblo

192 muy larga congoja, duradero pesar,

193 pues noche tras noche el maligno atacaba.


Beowulf va a Dinamarca para prestarle su ayuda a Ródgar.


194 El acoso de Gréndel a oídos llegó

195 del intrépido gauta, vasallo de Híglak. 21

196 En fuerza excedía este noble varón

197 a todos los hombres que vivos entonces

198 había en el mundo. Mandóse equipar

199 un viajero del agua: marchar decidió 22

200 por la senda del cisne en socorro del rey, 23

201 del bravo caudillo al que gente faltaba.

202 Bien poco reparo a su marcha pusieron

203 los sabios ancianos, aunque era querido:

204 a partir le incitaron tras ver los augurios.

205 Llevaría consigo el mejor de los gautas

206 selectos guerreros, los más valerosos

207 que pudo encontrar. Quince marcharon

208 al leño del agua: el buen navegante 24

209 resuelto a la costa a su gente llevaba.

210 El momento llegó. Al pie de las peñas

211 flotaba la nave; animosos los hombres

212 saltaron a bordo. Se arrollaban las olas,

213 mar contra arena. Los guerreros pusieron

214 adentro del barco magníficas piezas,

215 brillantes pertrechos. Hiciéronse al mar,

216 viaje emprendieron en recio navío.

217 Por el viento impulsado el barco avanzó

218 —de espumas cubierto lo mismo que el ave— 25

219 y al tiempo debido, un día después,

220 el curvo navío llegó a su destino

221 y los hombres de mar divisaron la costa,

222 relucientes escollos, altas montañas,

223 buen litoral. Acabóse el viaje 26

224 a través del estrecho. Del leño del agua

225 saltaron los wedras con mucha premura, 27

226 atracáronlo luego; rechinaban las cotas

227 y arneses de guerra. Dieron gracias a Dios,

228 pues quísoles dar tan feliz travesía.


Un guerrero danés conduce a Beowulf hasta el Hérot.


229 El vigía danés que en lo alto de un risco

230 la costa guardaba bien pudo ver

231 que bajaban del barco equipados de cota

232 y brillantes escudos. El deseo sintió

233 de saber al momento qué tropa era aquélla.

234 El guerrero de Ródgar presto a la orilla

235 corrió en su caballo; blandía con fuerza

236 en su mano la lanza. Así les habló:

237 "Decid quiénes sois, oh gente equipada

238 con armas de guerra que en alto navío,

239 las olas surcando a través de los mares,

240 llegasteis acá. Por tiempo muy largo

241 he guardado la costa, he oteado las aguas,

242 cuidando que nunca la tierra danesa

243 atacada se viera por nave enemiga.

244 Más que ninguno vinisteis aquí

245 de animosa manera, aunque poco sabéis

246 si os irá a recibir y aceptar en su tierra

247 la gente skildinga. Está entre vosotros

248 el hombre más fuerte, equipado guerrero,

249 que he visto jamás: no es un simple vasallo

250 —le adornan sus armas— si es que no miente

251 su digna apariencia. Ahora quiero saber

252 de qué gente venís, no vayáis a pasar

253 como astutos espías, siguiendo adelante

254 a la tierra danesa. ¡Escuchad, extranjeros,

255 oh gente de mar! ¡Atentos oíd

256 mi sincero consejo: mucho os conviene

257 decir al instante de dónde venís!"

258 Respuesta le dio el de rango más alto,

259 habló de este modo el que mando tenía:

260 "Somos nosotros intrépidos gautas,

261 fieles vasallos del ínclito Híglak.

262 Glorioso renombre le cupo a mi padre:

263 príncipe era, llamábase Ekto;

264 tras vida muy larga —anciano en palacio—

265 partió de este mundo. ¡Bien lo recuerdan

266 los sabios varones que habitan la tierra!

267 Con buena intención al encuentro venimos

268 del rey de tu pueblo, del hijo de Halfdan,

269 del bravo señor. ¡Condúcenos tú!

270 Alta misión al famoso nos trae,

271 al egregio monarca. No voy a ocultarte

272 el proyecto que tengo: tú sabes, vigía,

273 —si es verdadero el relato que oímos—

274 que al pueblo skildingo un cierto enemigo,

275 un cruel malhechor, oculto en la noche

276 lo ataca con furia y le causa quebranto,

277 pesares y muertes. A Ródgar pretendo

278 en buena amistad ofrecerle mi ayuda.

279 Podrá de este modo vencer al maligno,

280 si es que el destino consiente que tengan

281 sus males remedio, que le vuelva la paz

282 y encuentre un alivio en sus muchas desgracias.

283 Sufrirá en otro caso constantes ultrajes,

284 violentas matanzas, en tanto se eleve

285 y mantenga en el alto el hermoso palacio".

286 Allá en su caballo el osado vigía,

287 el guardián, respondió: "El guerrero avisado

288 que juzga prudente se forma opinión

289 atendiendo a lo dicho o también a los hechos.

290 He oído que es ésta una tropa leal

291 al señor skildingo. ¡Pasad adelante

292 con armas y cotas! ¡Yo seré vuestro guía!

293 A los hombres que mando la orden daré

294 de que guarden a salvo de todo enemigo

295 la nave que os trajo, el bien embreado

296 navío en la costa, hasta el día en que el leño

297 de proa curvada de nuevo os devuelva

298 a través de la mar al país de los wedras:

299 al hombre animoso la suerte le ayuda,

300 salva la vida en la dura batalla".

301 Se pusieron en marcha. Firme quedaba,

302 amarrado con cuerdas, el amplio navío,

303 sujeto en el ancla. Coronaban sus yelmos 28

304 brillantes verracos forjados en oro,

305 templados al fuego: protegían las vidas

306 de aquellos valientes. Tras rápida marcha

307 —ceñida la tropa— alcanzaron a ver

308 la ensamblada mansión de dorados adornos. 29

309 En la más excelente de todas las salas

310 debajo del cielo el famoso vivía:

311 su reflejo llegaba hasta muchas naciones.

312 El guardián señaló la morada del rey,

313 la muy reluciente, de modo que a ella

314 pudiesen llegar. Entonces la vuelta

315 se dio en su caballo y así les habló:

316 "Yo ahora me vuelvo. ¡Que Dios Poderoso

317 os conceda su gracia y haga que a salvo

318 salgáis de la empresa! Yo corro a la costa

319 a guardarla de nuevo de gente enemiga".


Beowulf llega al Hérot. Solicita audiencia con Ródgar


320 Por firme camino y de hermoso empedrado

321 avanzaron los hombres. Muy ricos brillaban

322 los recios arneses, las anillas de hierro

323 en las cotas gemían cuando, bien pertrechados,

324 hicieron su entrada en la excelsa mansión.

325 Fatigados los gautas del largo viaje, 30

326 sus escudos pusieron —grandes y fuertes—

327 allá en la pared; rechinando las cotas,

328 sentáronse luego. Apiladas y juntas

329 quedaron las lanzas, las varas de fresno

330 con hierro en la punta. ¡Magníficas armas

331 la tropa traía! Preguntóles entonces 31

332 un alto señor de qué sitio venían:

333 "¿De dónde traéis estos bellos escudos,

334 estos grises arneses y yelmos dorados,

335 este acopio de lanzas? Yo soy mensajero

336 y heraldo del rey. A pocos he visto

337 de tierras extrañas con tanta apostura.

338 ¡Bien se me alcanza que os trae ante Ródgar

339 una alta misión, y no triste destierro!"

340 Pronunció sus palabras el héroe famoso;

341 el príncipe wedra, guerrero en su yelmo,

342 así respondió: "En la mesa de Híglak

343 asiento tenemos; yo me llamo Beowulf.

344 Expondré mi proyecto a tu gran soberano,

345 al hijo de Halfdan, al noble señor,

346 si el egregio monarca nos da su permiso

347 y benigno consiente que entremos a verle".

348 Wúlfgar habló —era un noble de Véndel, 32

349 de todos sabido su mucho coraje,

350 su arrojo y prudencia—: "Yo diré tu deseo

351 al caudillo danés, al noble skildingo,

352 al bravo señor dadivoso de anillos,

353 llevaré tu recado al egregio monarca;

354 la respuesta que obtenga del buen soberano

355 luego al momento por mí la sabrás".

356 Rápido entró donde Ródgar estaba

357 —anciano y canoso— entre nobles vasallos;

358 junto al hombro del rey se detuvo el valiente.

359 ¡Bien en la corte moverse sabía!

360 Wúlfgar le habló a su amigo y señor:

361 "Ha llegado hasta aquí desde tierras remotas,

362 las aguas surcando, una tropa de gautas.

363 Al de rango más alto sus fieles guerreros

364 le llaman Beowulf. Solicitan tener,

365 oh mi amado señor, entrevista contigo.

366 Tu respuesta no sea, oh Ródgar afable,

367 que no les concedes que vengan a ti;

368 en sus cotas de guerra muy dignos parecen

369 de gran atención. ¡Es un buen capitán

370 el que manda a los hombres y aquí los condujo!"

371 Ródgar habló, el monarca skildingo:

372 "Conocí a Beowulf cuando aún era niño.

373 El nombre de Ekto su padre tenía:

374 Rédel el gauta le dio por esposa 33

375 a su única hija. Viene ahora su hijo,

376 animoso, hasta aquí, al amigo buscando.

377 Por la gente de mar que a los gautas llevaba

378 los ricos regalos que yo les hacía

379 nos fue relatado que tiene en su puño

380 este noble varón la fuerza terrible

381 de treinta guerreros. El Dios de la Gloria

382 en su mucha bondad ha dispuesto que venga

383 a la tierra danesa —por cierto lo tengo—

384 a librarnos de Gréndel. ¡Yo al bravo daré

385 por su gran valentía brillantes tesoros!

386 Corre hasta ellos y diles que vengan,

387 que todos acudan aquí con mi gente;

388 hazles saber que les da nuestro pueblo

389 gozosa acogida". Wúlfgar salió

390 y asomado a la entrada les dio la respuesta:

391 "Deciros me manda mi gran soberano,

392 el egregio señor, que conoce muy bien

393 vuestro noble linaje y gozoso os acoge,

394 oh gente atrevida, viajera del mar.

395 Pasad adelante vistiendo las cotas,

396 llegad ante Ródgar cubiertos con yelmos;

397 aquí aguardarán los escudos de guerra, 34

398 los fieros astiles, en tanto le habláis".


Beowulf le ofrece su ayuda a Ródgar.


399 Levantóse Beowulf con sus muchos guerreros,

400 la tropa valiente. Vigilando las armas

401 algunos quedaron, según lo dispuso.

402 Bajo el techo del Hérot, al héroe siguiendo,

403 marcharon los hombres; el osado avanzó,

404 el bravo en su yelmo, hasta hallarse ante el rey.

405 Hablóle Beowulf —relucía su cota,

406 la malla tejida por hábil herrero—:

407 "¡Te saludo, Ródgar! Yo soy pariente

408 y vasallo de Híglak. Ya de joven logré

409 muy gloriosas hazañas. Noticia me vino

410 en mi tierra natal de tu lucha con Gréndel:

411 de tu sala refiere la gente de mar,

412 de la hermosa morada, que sola se queda

413 y sin hombre ninguno después que se oculta

414 debajo del cielo la luz de la tarde.

415 Entonces mi pueblo —excelentes varones,

416 sabios ancianos— allá me propuso,

417 oh príncipe Ródgar, que a verte viniera.

418 Ellos bien conocían mi fuerza terrible,

419 pues me vieron volver de la fiera batalla 35

420 —de sangre cubierto— en que a cinco atrapé

421 de la raza gigante; monstruos del mar

422 en la noche abatí: con apuro a los wedras

423 vengué del acoso —su mal se labraban—

424 de bestias malignas. Ahora quiero enfrentarme

425 yo solo con Gréndel, acabar con el ogro,

426 el dañino gigante. Una gracia te pido,

427 oh fuerte señor de la gente danesa,

428 rey de skildingos, que no has de negarme,

429 oh noble monarca, buen soberano,

430 habiendo venido hasta aquí de tan lejos:

431 que permitas que yo, con mis bravos tan sólo,

432 de malos peligros el Hérot libere.

433 "He oído decir que el feroz enemigo,

434 en su loca arrogancia, sin armas ataca.

435 Yo también lucharé —de manera que a Híglak,

436 mi noble señor, mi osadía contente—

437 sin ayuda de espada o tampoco de escudo,

438 amarillo broquel: con sólo mi mano

439 entraré con la fiera en mortal desafío.

440 ¡Deberá resignarse —un hombre con otro—

441 al mandato de Dios el que entonces perezca!

442 Sé que si Gréndel me llega a vencer,

443 en la alta morada podrá sin temor

444 devorar a mis gautas, como antes ha hecho

445 con tantos guerreros. No tendrás en verdad 36

446 que cubrir mi cabeza —quedará por completo

447 anegada en mi sangre—, si caigo en la lucha:

448 correrá el solitario a esconder mi cadáver

449 allá donde ufano en su cueva lo engulla

450 y la manche de sangre. No tendrás en verdad

451 que velar mucho tiempo mis restos mortales.

452 Envíale a Híglak si muero en la brega

453 la cota de malla que cubre mi pecho,

454 mi arnés excelente: es herencia de Rédel,

455 una obra de Wéland. ¡Decida el destino!" 37


Discurso de bienvenida de Ródgar.


456 Ródgar habló, protector de skildingos:

457 "Acudiste a nosotros, oh amigo Beowulf,

458 queriendo pagarnos antiguos favores.

459 Terrible discordia tu padre inició

460 cuando a Hádolaf muerte le dio con su mano

461 en la tierra wilfinga; no quisieron después 38

462 recibirle los gautas por miedo a la guerra.

463 Surcando las aguas, en busca se vino

464 del pueblo danés, de los nobles skildingos.

465 Yo empezaba a reinar en la gente danesa,

466 ya regía, aún joven, mis grandes dominios,

467 mi reducto de héroes: estaba sin vida

468 mi hermano mayor, ya el hijo de Halfdan,

469 Hérogar, muerto. ¡Superábame en todo!

470 Yo entonces con oro zanjé la querella;

471 antiguos tesoros envié por el mar

472 a los fieros wilfingos. Me prestó juramento. 39

473 "Mucho en mi pecho me agobia el dolor

474 cuando a alguno le digo los males que Gréndel

475 me causa en el Hérot con su ira enemiga

476 y perversos ataques. Diezmada en la sala

477 se encuentra mi tropa; la entrega el destino

478 a la rabia de Gréndel. ¡Fácilmente podría

479 arrasar el Señor al furioso proscrito!

480 Ocurrió muchas veces que, estando borrachos

481 y alzando las copas, mis hombres juraron

482 quedarse aguardando en la rica mansión

483 y luchar contra Gréndel con recias espadas;

484 cuando el alba venía, al llegar la mañana,

485 teñido de sangre se hallaba el palacio,

486 en la sala los bancos estaban cubiertos

487 de sangre de guerra: yo así me quedaba

488 con menos vasallos. ¡Pero siéntate ahora

489 a beber con nosotros! ¡Cuenta gozoso

490 en la charla festiva tus grandes hazañas!"

491 A los gautas entonces lugar se les hizo

492 de modo que juntos un banco ocuparan;

493 allá se sentaron los bravos guerreros,

494 varones de fama. Cumplió su misión

495 quien portaba la jarra llenando sus copas

496 de clara cerveza. Alzóse en el Hérot

497 el canto del bardo. Reinó la alegría

498 en el amplio tropel de daneses y wedras.


La hazaña de Beowulf con Breca, según la versión de Únfer.


499 Entonces Únfer, el hijo de Éklaf,

500 que estaba a los pies del señor skildingo,

501 porfía inició —causábale enojo

502 el valor de Beowulf, su atrevido proyecto,

503 pues mal admitía que hombre ninguno

504 gozara en el mundo, jamás en la tierra,

505 de gloria que fuese mayor que la suya—:

506 "¿Eres tú el Beowulf que quiso en las aguas

507 medirse con Breca, en aquel desafío

508 en que ambos, osados, cruzasteis el mar

509 y en las hondas corrientes, con necia arrogancia,

510 expusisteis la vida? Inútiles fueron

511 prudentes consejos, desistir no quisisteis

512 de aquella locura. Os echasteis al mar,

513 en el agua nadando agitasteis los brazos,

514 por la húmeda senda adelante avanzasteis

515 con ágiles manos. Invernal tempestad

516 encrespaba las olas. Siete días duró

517 vuestra lucha en las aguas. Suya fue la victoria;

518 tenía más fuerza. Arribó una mañana

519 a la tierra que habitan los raumas guerreros; 40

520 regresó desde allá a su patria querida,

521 el héroe volvió con los nobles brondingos, 41

522 al hermoso reducto en que gente tenía,

523 palacio y tesoros. ¡El hijo de Bastan 42

524 logró demostrar lo que ya aseguraba! 43

525 "Ahora sé que te espera fracaso mayor,

526 por muchas victorias que tengas ganadas

527 en fieros encuentros, si al alcance de Gréndel

528 de noche te quedas en la alta mansión".


La misma hazaña, según la versión de Beowulf.


529 Respondióle Beowulf, el hijo de Ekto:

530 "En verdad la cerveza, oh Únfer amigo,

531 te ha hecho decir muchas cosas de Breca,

532 alabarlo en exceso. Por mi parte mantengo

533 que yo realicé muy mayores hazañas,

534 que a nadie en el mar igualárseme pudo.

535 Siendo muy niños, con firme promesa 44

536 los dos acordamos —jóvenes éramos

537 ambos entonces— jugarnos las vidas

538 afuera en las aguas; así lo cumplimos.

539 "Nos echamos al mar empuñando con fuerza

540 desnudas espadas que bien de ballenas

541 guardarnos debían. Mas Breca en las olas

542 no supo sacarme ventaja ninguna,

543 era yo el que evitaba que atrás se quedara.

544 Cinco días así en las aguas nadamos;

545 nos pudo después separar la marea,

546 el furioso oleaje y la helada tormenta,

547 la lúgubre noche; el viento del norte

548 con rabia nos vino y las olas se alzaron.

549 Furiosas estaban las bestias del mar,

550 mas librábame de ellas mi cota de malla,

551 la muy resistente y a mano tejida:

552 el arnés de combate, con oro adornado,

553 mi pecho cubría. Un horrible enemigo

554 arrastróme hasta el fondo; firme en su garra

555 el feroz me tenía, mas quiso la suerte

556 que yo con mi espada a la bestia alcanzase,

557 con la punta del hierro. ¡Muerte a la fiera

558 la lucha le trajo a través de mi mano!

559 "Padecí de este modo el acoso constante

560 de seres malignos; con mi espada excelente

561 respuesta les di, como aquello exigía.

562 Mal consiguieron lograrse la dicha

563 de un rico banquete, de poder devorarme

564 gozando su fiesta en el fondo del mar;

565 muy al contrario, al alba en la playa

566 los monstruos yacían heridos por hierro,

567 muertos a espada, de modo que nunca

568 pudiesen volver a impedirle su avance

569 a la gente de mar. Brilló por el este

570 la enseña de Dios, se calmaron las aguas, 45

571 y así divisé de la costa las rocas

572 que el viento azotaba. ¡Protege la suerte

573 al varón animoso no urgido a morir!

574 Quiso el destino que a nueve alimañas

575 mi hierro matase. No sé que jamás

576 bajo el cielo se diera más dura batalla,

577 que nadie en las olas tal pena sufriese.

578 De las garras salí sin embargo con vida,

579 agotadas mis fuerzas: el mar me arrastró,

580 me llevó en su corriente, a la tierra que habita

581 la gente lapona. "De ti, sin embargo, 46

582 no sé que se cuenten tan altas proezas,

583 tan fieros combates. Ni Breca ni tú

584 jamás hasta ahora supisteis lograr

585 con brillantes espadas en choque de guerra

586 una hazaña igualable —no en vano me alabo—,

587 aunque tú sí mataste a tus propios hermanos, 47

588 cercanos parientes. ¡Al infierno por ello

589 te irás a sufrir por muy listo que seas!

590 "Yo te digo en verdad, oh hijo de Éklaf,

591 que poco quebranto el pérfido Gréndel

592 le habría causado a tu buen soberano,

593 poco daño en el Hérot, si fuera tan grande

594 tu arrojo y valor como afirmas tú mismo.

595 Pero él ha notado que no es peligroso

596 el enojo danés, la tormenta de espadas 48

597 que aquí le presentan los bravos skildingos;

598 vuestras vidas se cobra en forzado tributo,

599 a ninguno perdona, y mata y destruye

600 según le parece: no le tiene temor

601 a la gente danesa. ¡Yo he de mostrarle

602 en la lucha inminente el vigor de los gautas,

603 su fuerza y coraje! ¡Al hermoso palacio

604 quien quiera regrese sin miedo mañana,

605 cuando alumbre a los hombres la luz matinal,

606 cuando brille en el sur el sol reluciente!" 49


La reina Walto.


607 Tuvo contento el canoso señor

608 dadivoso de anillos: con ayuda se supo

609 el heroico monarca, el egregio danés,

610 pues oyó de Beowulf el firme proyecto.

611 Rieron los hombres, alzóse en la sala

612 el gozoso alboroto. Walto avanzó,

613 la esposa de Ródgar. ¡Bien el uso sabía!

614 Saludó a los guerreros la dama enjoyada.

615 Primero la copa la noble señora

616 ofreciósela al rey de la gente danesa

617 deseando contento en el rico convite

618 al que todos amaban: complacido el monarca,

619 el valiente caudillo, la copa aceptó.

620 Por la sala fue luego la reina helminga 50

621 a todos llevando, a mozos y ancianos,

622 la copa adornada, y vino el momento

623 en que la alta señora, de anillos cubierta,

624 llegó ante Beowulf, Presentó sus saludos

625 al príncipe gauta y con sabias palabras

626 dio gracias a Dios por haberla atendido

627 enviando un guerrero que fin les pondría

628 a los torvos ataques. La copa tomó

629 el intrépido wedra de manos de Walto,

630 afanoso de lucha entonces habló.

631 Allá dijo Beowulf, el hijo de Ekto:

632 "Decidí firmemente al hacerme a la mar,

633 cuando al barco viajero subí con mis hombres,

634 bien terminar con el mal de tu pueblo

635 bien perecer y en las garras feroces

636 quedarme sin vida. ¡Yo sabré realizar

637 una hazaña gloriosa y, si es de otro modo,

638 en la rica morada la muerte hallaré!"

639 A la dama gustaron aquellas palabras,

640 el discurso del gauta. La noble señora

641 de nuevo su asiento ocupó junto al rey.


Ródgar encomienda a Beowulf la defensa del palacio.


642 Otra vez se elevaron las voces gozosas

643 en la alta mansión, el alegre bullicio

644 de fiesta en palacio, y el momento llegó

645 en que el hijo de Halfdan pensó retirarse,

646 buscarse descanso. No ignoraba que el monstruo

647 de cierto vendría a luchar en la sala

648 tan pronto la luz se ocultase a los hombres,

649 cuando negras tinieblas la noche trajera

650 y en rápido avance las lúgubres sombras

651 cubriesen el mundo. Levantáronse todos.

652 De Beowulf despidióse el intrépido Ródgar.

653 Deseándole suerte, el mando en la estancia

654 después le entregó. De este modo le dijo:

655 "Jamás mi palacio he cedido a ninguno

656 desde el día lejano en que pudo mi brazo

657 elevar el escudo: el primero eres tú.

658 Guarda celoso la excelsa morada;

659 piensa en tu gloria, muestra tu fuerza

660 y espera al maligno. ¡Cuanto quieras tendrás,

661 si no pierdes la vida en la dura batalla!"

662 Ródgar entonces salió de la estancia,

663 marchó con su gente el señor de skildingos;

664 deseaba el monarca descanso con Walto,

665 dormir con la esposa. ¡Fue el Dios Celestial

666 —lo decían los hombres— quien puso en la sala

667 al guardián contra Gréndel! ¡Prestábale al rey

668 un valioso servicio esperando al gigante!

669 Confianza tenía el príncipe gauta

670 en su fuerza terrible, en el don del Señor.

671 La cota de hierro quitóse del pecho, 51

672 la entregó con su yelmo y la espada adornada,

673 su hierro excelente, a su buen escudero:

674 le mandó que cuidara sus armas de guerra.

675 Antes de echarse a dormir en su lecho

676 habló con bravura Beowulf el gauta:

677 "Yo no me tengo por poco animoso,

678 por menos osado o valiente que Gréndel;

679 por ello no quiero acabar con el monstruo

680 empuñando mi espada, aunque bien lo pudiera.

681 Él no sabe batirse, carece del arte

682 de hender un escudo, a pesar de que causa

683 tan malas matanzas. ¡Pelea esta noche

684 tendremos sin armas, si él por su parte

685 a tal cosa se atreve! ¡Que Dios Poderoso,

686 el Señor de los Cielos, le dé la victoria

687 a aquel de los dos que mejor le parezca!"

688 Acostóse después el famoso guerrero,

689 reclinó la cabeza; sus heroicos marinos

690 con él en la sala acomodo buscaron.

691 No esperaba ninguno salvarse en la lucha,

692 volver con su gente a la patria querida,

693 a la corte del rey en que antaño creció.

694 Bien todos sabían que muchos valientes

695 del pueblo danés en el rico palacio

696 la muerte encontraron. El Señor, sin embargo,

697 les fue favorable, su ayuda y apoyo

698 a los wedras les dio, y así consiguieron

699 vencer al maligno: con su fuerza y poder

700 uno de ellos lo hizo. La verdad se mostró:

701 que el Dios Poderoso siempre ha regido

702 a los seres humanos. En marcha se puso

703 el nocturno asesino. Dormían los bravos 52

704 que en la alta morada montaban la guardia;

705 uno sólo velaba. ¡Bien sabían los hombres 53

706 que el fiero enemigo a ninguno echaría

707 a las negras tinieblas, que Dios les guardaba!

708 Beowulf, vigilante, a la espera del monstruo,

709 ansiaba el combate con rabia terrible.


Gréndel llega al Hérot y devora a uno de los hombres de Beowulf.


710 Salió de su ciénaga, oculto en las sombras,

711 aquel que la ira de Dios arrastraba:

712 proyecto tenía el cruel malhechor

713 de atrapar a algún hombre en el alto palacio.

714 Caminó por la tierra, marchó a la morada,

715 de techo cubierto con láminas de oro

716 que bien conocía. Ya muchas veces

717 estuvo en la sala del ínclito Ródgar,

718 pero nunca hasta entonces, tampoco después,

719 en ella encontró tan valientes guerreros.

720 El horrible enemigo, el privado de goces,

721 llegó ante la estancia. Con sólo tocarla,

722 en la puerta rompió los forjados cerrojos:

723 ya podía el maligno —era grande su furia—

724 adentrarse en el Hérot. Rápido entonces

725 pisó el pavimento de hermosos colores,

726 con rabia avanzó: tenía en sus ojos

727 un brillo espantoso, igual que de fuego.

728 Vio en el palacio los muchos señores

729 que juntos dormían, la tropa excelente

730 de jóvenes héroes. Alegróse su pecho:

731 la pérfida fiera allá se dispuso

732 a arrancarles a todos antes del alba

733 la vida del cuerpo; pensaba gozar

734 de copioso festín. ¡Imposible le fue

735 devorar a ninguno del género humano

736 después de esa noche! Lo observaba animoso

737 el pariente de Híglak deseando saber

738 cómo iría a atacar con sus garras feroces.

739 Demorarse no quiso el dañino gigante:

740 veloz atrapó, como presa primera, 54

741 un guerrero dormido. Destrozó al indefenso,

742 en su carne mordió, bebióle su sangre,

743 voraz lo tragó; pronto del todo

744 lo tuvo engullido con manos y pies,

745 el cuerpo sin vida.


Beowulf lucha con Gréndel, que huye herido de muerte tras haber perdido un brazo.


Alargando la mano

746 acercóse después al osado señor

747 que en su lecho yacía, palpó con su garra

748 al heroico Beowulf. Rápido entonces

749 alzóse el valiente dispuesto al ataque.

750 Allá de inmediato quedó convencido

751 el falaz criminal de que nunca en el mundo,

752 jamás en la tierra, con otro topó

753 que tan fuerte agarrara. Terror espantoso

754 le vino en su pecho: con súbita prisa

755 invadióle el deseo de huir al fangal

756 con los malos demonios. ¡Encontróse con algo

757 que nunca hasta entonces allá le ocurriera!

758 El pariente de Híglak pensó en las palabras

759 que dijo esa tarde: apretando con fuerza,

760 en la garra del ogro los dedos rompió.

761 El gigante tiraba, el varón no cedía;

762 el monstruo famoso trataba de huir,

763 procuraba escapar, si posible le fuera,

764 a su ciénaga oculta. ¡Su zarpa notaba

765 en el puño enemigo! ¡Mal en el Hérot

766 le fue en su visita al feroz malhechor!

767 Resonaba la estancia; gran miedo tenía

768 la gente danesa, los bravos señores

769 que el burgo habitaban. ¡Disputábanse ambos

770 con furia terrible el hermoso palacio!

771 Fue gran maravilla que firme la sala

772 aguantase el combate, que en pie resistiese

773 la excelsa morada; pero fuerte la hacían,

774 por dentro y por fuera, tirantes de hierro

775 muy bien trabajados. Abundante destrozo

776 causó entre los bancos que el oro adornaba

777 —así se refiere— la horrible pelea.

778 Nunca pensaron los sabios del pueblo

779 que nadie en el mundo pudiese dañar

780 de tan mala manera la rica mansión,

781 la adornada con cuernos, si no era prendida 55

782 y quemada en las llamas. Poderoso y extraño

783 se oía un rugido. Era mucho el espanto

784 de todos los hombres del pueblo danés

785 que afuera del muro escuchaban los gritos,

786 el lamento del ogro enemigo de Dios,

787 su canción de derrota, el quejido doliente

788 del ser infernal. Agarrábalo firme

789 el varón cuya fuerza ninguno igualaba

790 de todos los hombres que entonces vivían.

791 Decidido se hallaba el señor de guerreros

792 a hacer que muriese el voraz visitante;

793 no creía que a nadie trajera provecho

794 el que vivo quedase. En torno a Beowulf

795 sus bravos blandían las viejas espadas

796 queriendo salvar de peligro a su jefe,

797 al famoso señor, si posible les fuera.

798 Mas aquellos vasallos de recio coraje,

799 que por todos los lados poníanle acoso

800 al dañino enemigo, no hallaban la forma

801 de herirlo de muerte: al torvo proscrito

802 espada ninguna que hubiese en el mundo,

803 ni el hierro mejor, abatirlo podía,

804 pues él con su magia hechizaba las armas,

805 sus filos de guerra. El destino, no obstante,

806 ordenó que este día su fin le llegase

807 al feroz malhechor y por siempre se hundiera

808 en el reino infernal de los malos demonios.

809 Allá comprendió el que tantas desgracias

810 le había causado con gozo perverso

811 al género humano —oponíase a Dios—

812 que poco su cuerpo aguantarle podría;

813 por la mano atrapado teníalo el bravo,

814 el pariente de Híglak. ¡Cada uno del otro

815 la muerte buscaba! Dolor espantoso

816 el monstruo sintió: ahora en el hombro

817 un hueco mostraba; los tendones saltaron,

818 rompiósele el hueso. Fue de Beowulf

819 la gloriosa victoria. Herido de muerte

820 Gréndel huyó a su ciénaga oculta,

821 a su torva guarida; claramente veía

822 que al término ya de su vida llegaba,

823 al fin de sus días. El fiero combate

824 acabó con las penas del pueblo danés.

825 Salvó de este modo el de lejos llegado,

826 animoso y prudente, la sala de Ródgar,

827 la libró de enemigos. Satisfecho quedó

828 de su hazaña nocturna. El príncipe gauta

829 cumplió su promesa a la gente skildinga,

830 así terminando con todos los males

831 y horribles desgracias que antaño sufrieron,

832 las grandes injurias que mucho agobiaron

833 al pueblo danés. Como claro trofeo,

834 el varón victorioso la mano colgó 56

835 con el brazo y el hombro —completa se hallaba

836 la garra de Gréndel— de la alta techumbre.


Los daneses siguen el rastro de Gréndel. Durante el regreso un bardo canta el heroísmo de

Sigmundo y la maldad de Hérmod.


837 Allá a la mañana —así lo escuché—

838 rodeaba al palacio un enorme gentío;

839 acudieron señores de lejos o cerca,

840 de todo lugar, para ver el portento,

841 las huellas del monstruo. Ni uno tan sólo

842 su muerte lloró de los muchos varones

843 que el rastro siguieron del poco glorioso;

844 con gran pesadumbre, vencido en la brega,

845 a su charca corrió, a morir condenado,

846 dejando tras sí un reguero de sangre.

847 Rojas hervían las aguas del lago,

848 revolvía y mezclaba el furioso oleaje

849 ardientes coágulos, sangre de guerra.

850 Allá agonizante se había arrojado;

851 murió en su fangal sin contento ninguno

852 y llevóse el infierno su espíritu impío.

853 Se pusieron en marcha los viejos guerreros

854 —los mozos también, en feliz comitiva—;

855 ya volvían del lago en sus vivos corceles

856 los nobles señores. Alabábase mucho

857 el valor de Beowulf; se afirmaba y decía

858 que en todas las tierras que abrazan los mares

859 no había un guerrero ni al norte ni al sur

860 bajo el arco del cielo que fuese mejor,

861 un varón con escudo más digno de un reino.

862 No por ello ofendióse al afable monarca,

863 al ínclito Ródgar: ¡era un rey excelente!

864 A ratos la tropa acordaba correr;

865 galopaba a porfía en sus bayos famosos

866 cuando era adecuado y hermoso el camino,

867 tenido por bueno. A veces un hombre,

868 un vasallo elocuente y de rica memoria,

869 que sabía muy bien incontables leyendas

870 de tiempos antiguos, componía un cantar

871 con su justo trabado. Hábil entonces 57

872 la hazaña gloriosa cantó de Beowulf

873 disponiendo la historia y cambiando palabras 58

874 con mucha soltura. Expuso en su canto

875 lo que él recordaba del hijo de Wels, 59

876 heroicas proezas que nunca se oían,

877 el largo viaje, los odios y luchas

878 del noble Sigmundo, cosas que nadie

879 llegó a conocer sino sólo Fitela,

880 que a éste su tío, el propio Sigmundo,

881 sí las contaba, pues juntos pasaron

882 muy grandes aprietos en muchos combates;

883 sus espadas hicieron terrible matanza

884 en la raza gigante. No poco renombre

885 le trajo a Sigmundo después de su muerte

886 el que fiero en la lucha abatiese al dragón, 60

887 al guardián del tesoro. El de alto linaje

888 a solas logró bajo el risco grisáceo 61

889 su hazaña famosa: no llevaba a Fitela.

890 El osado varón traspasó con su hierro

891 a la enorme serpiente y clavóse en la roca

892 la espada del bravo: el reptil pereció.

893 Así con su fuerza el de gran valentía

894 dueño se hizo y señor absoluto

895 del rico tesoro: cargó su navío,

896 llevóse a su barco las joyas brillantes

897 el hijo de Wels; el dragón se esfumó. 62

898 Él fue de los héroes el más renombrado

899 por toda la tierra —con fieras hazañas

900 ganóse su gloria el señor de guerreros—

901 luego que Hérmod su arrojo perdió, 63

902 su vida y coraje. A éste los jutos

903 le hicieron traición entregándolo pronto

904 a la gente enemiga. Muy largo pesar

905 afligido lo tuvo. Para todos sus nobles

906 y el pueblo se hizo una carga insufrible;

907 a menudo lloraban su torpe conducta

908 los sabios varones que un día creyeron

909 que él de sus males librarlos sabría,

910 que ansiaron que el príncipe el reino tuviera.

911 que heredara a su padre y mandase en su gente,

912 el tesoro, el palacio y los bravos guerreros,

913 la tierra skildinga. Al pariente de Híglak

914 mucho queríanlo todos los hombres;

915 no así con el otro al que el mal dominó.


Ródgar elogia el valor de Beowulf. Éste le refiere su lucha con Gréndel.


916 A ratos la tropa por bello camino

917 al galope corría. El sol en el cielo

918 muy pronto se alzó. Rápidos iban

919 los fieros varones al alto palacio

920 a ver el portento. El propio monarca,

921 señor de tesoros, dejando su lecho

922 también acudió de solemne manera

923 y con mucho cortejo; avanzaba con él,

924 a su lado, la reina con todas sus damas.

925 Ródgar habló —llegó ante la sala,

926 las gradas subía y vio que colgaba

927 del techo dorado la garra de Gréndel—:

928 "¡Ya demos las gracias al Dios Poderoso

929 por esto que vemos! Injurias sufrí

930 y maldades de Gréndel, pero hace el Señor

931 un milagro tras otro, el Rey de la Gloria.

932 Hace aún poco tiempo pensaba que nunca,

933 jamás en mi vida, hallaría remedio

934 a mi dura desgracia. Roja tenía

935 y manchada de sangre mi sala excelente;

936 embargaba el dolor a mis buenos vasallos,

937 que ya no esperaban poder liberar

938 el reducto del pueblo de seres malignos,

939 demonios y monstruos. Ahora un valiente

940 al que Dios ayudaba ha sabido lograr

941 lo que antes nosotros con maña ninguna

942 jamás conseguimos. La mujer en el mundo 64

943 que tuvo en su seno a tan alto varón

944 bien puede decir, si con vida se ve,

945 que el Eterno Señor generoso con ella

946 mostróse en el parto. Desde ahora, oh Beowulf,

947 el mejor de los hombres, mi afecto te doy

948 y te tengo por hijo. ¡Respeta este vínculo

949 y guárdalo siempre! Nada en la tierra

950 te habrá de faltar de las cosas que tengo.

951 A menudo premié muy menores proezas,

952 di joyas a gente de menos valía,

953 en la lucha peores. Tú supiste lograr

954 con tu hazaña gloriosa que ya para siempre

955 tu fama perviva. ¡Sígate Dios

956 concediendo sus bienes igual que hasta ahora!"

957 Respondióle Beowulf, el hijo de Ekto:

958 "Animosos nosotros la lucha abordamos, 65

959 la heroica proeza; resistimos, valientes,

960 la fuerza del monstruo. Gozoso estaría

961 si hubieses podido observar al maligno

962 que muerto quedaba con todas sus armas. 66

963 Yo quería que pronto mi puño terrible

964 lo hundiera y atase en su lecho de muerte,

965 que allá le viniera agarrado en mi mano

966 mortal agonía, si no se escapaba.

967 Pues que Dios no lo quiso, no pude impedir

968 —aunque mucho apreté— que de mí se zafara

969 el cruel asesino: se me supo soltar

970 con arranque violento. Sin embargo la fiera,

971 al tratar de salvarse, la garra perdió,

972 el brazo y el hombro; provecho ninguno

973 el demonio infernal consiguióse con ello:

974 vivirá poco tiempo el feroz malhechor

975 que pecados agobian, lo tiene su herida

976 muy bien apresado en abrazo fatal,

977 con cadenas de muerte. Así ha de aguardar

978 el sangriento enemigo la dura sentencia

979 que el Dios luminoso le quiera imponer".

980 El hijo de Éklaf silencio guardaba, 67

981 dejó de alabar sus hazañas de guerra

982 después que los nobles, por obra del gauta,

983 en la alta techumbre vieron la mano,

984 los dedos del monstruo. Cada uno en su punta

985 una uña tenía igual que de acero;

986 tal era la zarpa, espantosa y cruel,

987 del horrible pagano. Afirmaban los hombres

988 que nunca una espada por dura que fuese

989 hubiera podido abatir a la fiera

990 o le hubiese cortado su garra maligna.


Se organiza una fiesta en el Hérot. Ródgar premia a Beowulf.


991 Se ordenó que al momento las hábiles manos

992 ornasen el Hérot; gran multitud

993 de mujeres y hombres allá dispusieron

994 la rica mansión. En los muros brillaron

995 dorados tapices, muchas escenas

996 que daban asombro al que bien las miraba.

997 Quedó malparado el hermoso palacio,

998 el firme por dentro con grapas de hierro,

999 y quebradas sus puertas; el torvo proscrito

1000 de malas acciones el techo tan sólo

1001 sin daño dejó cuando huyó de la sala

1002 agotando su vida. No es fácil tarea

1003 evitar este trance —¡quien quiera lo intente!—

1004 pues fija el destino que al fin se encamine

1005 el que un alma posee, los seres humanos

1006 que habitan el mundo, al cierto lugar

1007 donde, quieto en la tumba, después de esta fiesta

1008 descanse su cuerpo. El momento llegó

1009 de que el hijo de Halfdan entrara en la sala:

1010 el propio monarca al convite acudía.

1011 ¡No sé de otra tropa con tantos guerreros

1012 que en torno a su rey se portase mejor!

1013 Los varones famosos asiento tomaron,

1014 contento tuvieron. Con mucha frecuencia

1015 Ródgar y Ródulf, osados parientes, 68

1016 juntos sus copas corteses bebían

1017 en la alta morada: amigos aún 69

1018 eran todos en Hérot; la gente skildinga

1019 tan sólo después la traición conoció.

1020 El hijo de Halfdan diole a Beowulf

1021 como premio a su hazaña un dorado estandarte,

1022 valioso pendón, una cota y un yelmo;

1023 presentósele luego —todos lo vieron—

1024 un hierro excelente. Su copa Beowulf 70

1025 en la sala apuró. ¡No le dieron vergüenza

1026 ante aquellos guerreros los dones que obtuvo!

1027 De pocos señores oí que entregasen

1028 con tanta alegría en su rica mansión

1029 cuatro piezas labradas y de oro brillantes.

1030 En lo alto del yelmo, ciñéndolo bien,

1031 una banda corría con hierro trenzada

1032 de modo que al hombre guardase del golpe

1033 de espada mortal cuando el bravo de escudo

1034 debiera correr hacia gente enemiga.

1035 Ocho buenos corceles el rey ordenó

1036 que a la sala trajesen: láminas de oro

1037 sus bridas cubrían; uno de ellos llevaba

1038 muy rica montura adornada con joyas:

1039 era aquélla la silla que usaba el monarca,

1040 el hijo de Halfdan, cuando unirse quería

1041 a la danza de espadas. ¡Jamás en la guerra 71

1042 fallóle el coraje abatiendo enemigos!

1043 El rey de los ingas lo uno y lo otro 72

1044 a Beowulf le entregó, caballos y armas,

1045 y luego le dijo que bien los gozase.

1046 Con regalos sin tacha el famoso caudillo,

1047 el señor de su gente, la hazaña premió,

1048 con buenos corceles y rico tesoro,

1049 y nadie lo niega que diga verdad.

1050 De la misma manera el amigo del pueblo

1051 a todos los héroes que allá con Beowulf

1052 por las olas llegaron les hizo un obsequio

1053 de antigua valía. Luego con oro 73

1054 mandó se saldase la muerte del gauta

1055 que Gréndel mató, como a todos matara

1056 si el Dios Celestial no lo hubiese impedido

1057 y la fuerza de un bravo. El Señor a los hombres

1058 entonces también, como ahora, regía;

1059 conviene por ello que todos mediten,

1060 se ocupen del alma. ¡Mucho le viene

1061 de bueno y de malo al que tiene en el mundo

1062 su vida terrena por tiempo muy largo!


Un bardo ameniza la fiesta refiriendo la historia de Fin.


1063 Allá se acordaron el tono y la voz

1064 ante el buen capitán de la tropa de Halfdan:

1065 el arpa sonó cuando el bardo de Ródgar, 74

1066 con mucho contento de toda la sala,

1067 expuso de nuevo la historia famosa 75

1068 del súbito ataque del pueblo de Fin,

1069 cómo Nef skildingo, el héroe danés, 76

1070 quedóse sin vida en la tierra frisona.

1071 Ya de los jutos Híldebur nunca

1072 fiarse podría: sin culpa ninguna,

1073 hijo y hermano le cupo perder

1074 en el juego de escudos; al uno y al otro 77

1075 la lanza mató. ¡Fue grande su pena!

1076 No con poco motivo la hija de Hok 78

1077 renegó de su suerte: al llegar la mañana

1078 mostróle su luz, abatidos por tierra,

1079 a sus buenos parientes, los dos en el mundo

1080 que más estimaba. Fin en la lucha

1081 a sus bravos perdió —quedáronle pocos—

1082 y ya no podía seguir atacando

1083 a la tropa de Henges, segundo del rey,

1084 ni lograba tampoco sacar a los hombres

1085 que vivos tenía. Le ofrecieron la paz:

1086 daríales Fin una sala en su reino,

1087 morada y sitial, y el mismo derecho

1088 que en todas las cosas los jutos tuviesen;

1089 al hacer sus regalos, el hijo de Fólkald 79

1090 siempre honraría a la gente danesa,

1091 anillos daría a la tropa de Henges,

1092 magníficas joyas labradas en oro,

1093 en igual cantidad que en su rico palacio

1094 entregarle quisiera a la gente frisona.

1095 Ambos ejércitos muy firmemente

1096 la paz acordaron. A Henges entonces

1097 veraz juramento Fin le prestó

1098 de que todos sus hombres tratados serían

1099 de honrosa manera, que nadie jamás

1100 violaría este pacto con habla o con hecho

1101 ni con mala intención o por burla diría

1102 que a aquel apoyaban que al rey les mató,

1103 aunque fuerza les fue cuando al jefe perdieron;

1104 mas si acaso un frisón con maligna palabra

1105 al odio mortal de otro tiempo aludiese,

1106 entonces el hierro arreglarlo sabría.

1107 Apilaron la leña y oro excelente

1108 a la hoguera trajeron. Ya en ella dispuesto

1109 se hallaba el mejor de los bravos skildingos; 80

1110 bien se veían, cubierta de sangre,

1111 su cota de malla, la dorada figura 81

1112 del recio verraco, los muchos señores

1113 que heridos de muerte en la lucha cayeron.

1114 Híldebur quiso que a su hijo pusieran

1115 arriba con Nef, que fuese quemado

1116 a su lado su cuerpo y llevado a la pira;

1117 a su cuello abrazada, entonaba la reina

1118 lloroso lamento. Subióse al guerrero.

1119 ¡Grandiosa la llama que al cielo se alzó!

1120 La hoguera rugía: derretíanse cráneos,

1121 abríanse heridas y de ellas la sangre

1122 abundante manaba. El fuego engulló,

1123 fantasma voraz, a los hombres caídos

1124 de un bando y del otro; allá perecieron.

1125 Los guerreros entonces —con menos amigos 82

1126 marcharon de nuevo a su casa y morada

1127 en la tierra frisona. Henges pasó,

1128 habitando con Fin, un invierno difícil,

1129 de poca alegría. Añoraba su tierra,

1130 mas le era imposible hacerse a la mar

1131 en el curvo navío: la tormenta en las olas

1132 y el viento reñían, en su hielo el invierno

1133 apresaba a las aguas. Otro año después

1134 en el mundo empezó, pues siempre sucede

1135 que al tiempo debido el aire de nuevo

1136 brillante se torna. El invierno acabó,

1137 florecieron los campos. Ansiaba el guerrero 83

1138 salir de su exilio, pero más que en la vuelta

1139 con ira pensaba en la fiera venganza,

1140 en cómo podría iniciar el combate

1141 en el cual a los jutos su enojo mostrara.

1142 Poco el valiente cambió de opinión

1143 cuando el hijo de Húnlaf le puso en el pecho 84

1144 la espada famosa, la "Rayo en la guerra".

1145 ¡Los jutos su filo muy bien conocían!

1146 Allá Fin pereció, animoso guerrero,

1147 fue muerto con hierro en su propia morada,

1148 cuando Gúdlaf y Óslaf, por mar arribados,

1149 con pena aludieron al súbito ataque,

1150 a la triste desgracia. No logró retener 85

1151 en su pecho la furia. Cubrióse la sala

1152 de sangre enemiga: fue Fin abatido

1153 —cayó con su tropa— y tomada la reina.

1154 La gente skildinga llevóse a los barcos

1155 el rico tesoro del fiero monarca,

1156 las piezas doradas y joyas que había

1157 en la casa de Fin. Fue luego llevada

1158 la noble señora a la tierra danesa,

1159 regresó con su pueblo. El canto acabó,

1160 la historia del bardo. Alzóse en la sala 86

1161 un clamor de contento; acudieron los mozos

1162 con jarras de vino. Coronada con oro,

1163 Walto avanzó ante Ródgar y Ródulf,

1164 los dos valerosos: aveníanse bien 87

1165 entre sí todavía. Únfer estaba

1166 a los pies del monarca; gozaba de estima

1167 a pesar de que muerte les dio a sus hermanos

1168 en danza de espadas. Allá dijo la reina:

1169 "¡Recibe esta copa, oh mi dueño y señor,

1170 generoso caudillo! Regocíjate ahora,

1171 oh rey de tu pueblo, y dirige a los gautas

1172 benignas palabras, que así lo merecen.

1173 Sé dadivoso, no olvides premiarlos

1174 con joyas traídas de lejos o cerca.

1175 He oído decir que por hijo tomaste

1176 al heroico varón. Ya a salvo está el Hérot,

1177 el bello palacio; disfrútalo bien

1178 mientras goces de vida y deja a tu estirpe

1179 el pueblo y el reino después que te marches

1180 en busca de Dios. Yo sé que de cierto 88

1181 mi Ródulf querido dará a nuestros hijos

1182 ayuda y cuidado, si antes que a él,

1183 oh señor de skildingos, la muerte te llega;

1184 muy generoso pienso que entonces

1185 con ellos será, si tiene presente

1186 lo mucho que a él, todavía muy niño,

1187 nosotros le honramos e hicimos favor".

1188 Hacia el banco marchó que ocupaban sus hijos,

1189 Rédrik y Ródmund, allá acompañados

1190 de jóvenes héroes; estaba sentado

1191 con ambos hermanos el bravo Beowulf.

1192 Tras haberle invitado a beber en la copa

1193 con buenas palabras, dos brazaletes

1194 de oro trenzado la reina le dio,

1195 una cota de malla y también un collar

1196 como nunca escuché que lo hubiese en el mundo.

1197 No he sabido jamás de una pieza mejor, 89

1198 a no ser cuando Hama al brillante reducto

1199 llevóse el collar de la gente brisinga,

1200 la joya excelente: escapó a Ermanarico,

1201 a su mala traición, y buscó paz eterna.

1202 Con este collar fue Híglak el gauta, 90

1203 el nieto de Swérting, a su última lucha:

1204 al pie de su enseña feroz defendía

1205 el botín que ganó. Buscóse su muerte

1206 al llevarle batalla con loca arrogancia

1207 a la gente frisona; les fue por los mares

1208 el fuerte monarca teniendo a su cuello

1209 la pieza adornada. Con su escudo cayó.

1210 Se apropiaron los francos del cuerpo del rey,

1211 de su arnés de combate y del rico collar:

1212 por peores guerreros se vio despojado

1213 tras fiera matanza; abatidos por tierra

1214 los gautas yacían. Aprobaron los hombres. 91

1215 Ante toda la tropa Walto le habló:

1216 "¡Goza y disfruta, oh querido Beowulf,

1217 esta joya brillante y la cota de malla,

1218 magníficas piezas, y mucho prospera,

1219 que aumente tu fama! ¡Sé tú de estos niños

1220 benigno maestro! Premiarte sabré.

1221 Con tu hazaña lograste que lejos y cerca

1222 por siempre los hombres proclamen tu gloria,

1223 en todas las tierras que abrazan los mares,

1224 el reino del viento. "¡Que la suerte te asista 92

1225 hasta el fin de tus días! ¡Yo deseo que obtengas

1226 muy grandes tesoros! ¡Sé tú de mis hijos

1227 un buen protector, oh dichoso guerrero!

1228 "Son leales aquí unos nobles con otros,

1229 son afables los bravos y fieles al rey;

1230 se encuentra la tropa dispuesta y alerta,

1231 la gente en la sala mis órdenes cumple".


Terminado el convite, los daneses vuelven a hacerse cargo del Hérot.


1232 A su trono volvió. Vino en la fiesta

1233 los hombres bebían; ignoraban la suerte,

1234 el horrible destino, que a muchos señores

1235 allá amenazaba. Cuando vino la noche

1236 Ródgar, el rey, a su alcoba marchó,

1237 retiróse a dormir. Como antaño solía,

1238 quedóse en la estancia el tropel de daneses:

1239 apartaron los bancos y luego extendieron

1240 jergones y mantas. Condenado a morir

1241 un vasallo animoso buscóse su lecho.

1242 Cada hombre a su lado el escudo tenía,

1243 la tabla brillante; sobre aquellos varones

1244 veíanse bien, en los bancos dispuestos,

1245 el yelmo empinado, la cota de malla

1246 y la lanza de guerra. Preparados estaban

1247 en todo momento a iniciar el combate,

1248 en la sala, en campaña y en toda ocasión

1249 que pudiera surgir en que apoyo quisiese

1250 su gran soberano. ¡Era un pueblo valiente!


II • LA MADRE DE GRÉNDEL


La madre de Gréndel ataca el palacio. Se apodera de un danés y recobra la garra de su hijo.


1251 Se entregaron al sueño. Su descanso a un guerrero

1252 muy caro costó, como antaño ocurría

1253 en el tiempo en que Gréndel con odio atacaba

1254 el dorado palacio, antes que muerte

1255 en castigo sufriese. Pronto se vio,

1256 fue de todos sabido, que alguien quedaba

1257 con vida en la tierra dispuesto a vengar

1258 la derrota del monstruo. La madre de Gréndel,

1259 ogresa dañina, maldades fraguaba.

1260 Habitaba por fuerza las gélidas aguas 93

1261 de un lúgubre lago desde el día en que muerte

1262 Caín con la espada a su hermano le dio,

1263 al hijo del padre. Fue luego exiliado

1264 —marcábalo el crimen— y lejos del mundo,

1265 al desierto, marchó. Es de él que descienden

1266 los seres malignos y uno fue Gréndel,

1267 fiera espantosa, que en Hérot halló

1268 a un héroe despierto y dispuesto a la lucha.

1269 Quiso atraparlo el torvo proscrito,

1270 mas él confiaba en su fuerza terrible,

1271 el don estimado que obtuvo de Dios,

1272 y pidióle su apoyo al Señor Poderoso,

1273 socorro y ayuda: mató de este modo

1274 al demonio infernal. El que a todos odiaba,

1275 de goces privado, abatido corrió

1276 a su lecho de muerte. Entonces su madre,

1277 hosca y rabiosa y con mucho pesar,

1278 en camino se puso queriendo vengarse.

1279 Al Hérot llegó; la gente danesa

1280 en la sala dormía. Al momento los nobles

1281 sintieron terror cuando entró en el palacio

1282 la madre de Gréndel. Menos miedo causó,

1283 sin embargo, que el hijo, en la misma medida

1284 que el hombre a la hembra en la guerra supera,

1285 cuando espada brillante, forjada a martillo,

1286 de sangre cubierta y con filo temible,

1287 el verraco lastima que luce en el yelmo. 94

1288 Se empuñaron los hierros en la alta mansión

1289 —en los bancos estaban— y muchos escudos

1290 tomáronse al brazo; nadie en el yelmo

1291 o la cota pensó: fue grande el espanto.

1292 Rápida quiso acabar en la sala,

1293 alejarse de allá, cuando fue descubierta.

1294 Atrapando con fuerza a un noble vasallo

1295 pronto escapó a su ciénaga oculta.

1296 Al mejor de los héroes que Ródgar tenía,

1297 al varón con escudo que más estimaba

1298 entre toda su gente, a ése mató,

1299 al famoso guerrero. No estaba Beowulf;

1300 al intrépido gauta aparte una alcoba 95

1301 asignada le fue cuando obtuvo su premio.

1302 Hubo gritos en Hérot: ¡se había llevado

1303 la garra sangrienta! De nuevo al palacio

1304 la pena volvió. ¡De mala manera

1305 en aquella contienda amigos caían

1306 de un bando y del otro!


Ródgar se lamenta de la muerte de su vasallo y describe el paraje habitado por los monstruos. Beowulf le ofrece nuevamente su ayuda.


Se llenó de tristeza

1307 el sabio monarca, el canoso señor,

1308 cuando supo la muerte del noble vasallo,

1309 que estaba sin vida el que más estimaba.

1310 Fue pronto llamado a la estancia Beowulf,

1311 el osado varón. Muy de mañana

1312 el valiente acudía, el héroe glorioso

1313 con toda su tropa, allá donde el rey

1314 en su agobio dudaba que Dios algún día

1315 quisiera librarle de tanta desgracia.

1316 Por buen pavimento avanzó con sus hombres

1317 el bravo Beowulf —resonaba la sala—

1318 y al príncipe luego, al señor de los ingas,

1319 cortés saludó preguntando si tuvo

1320 —él así lo esperaba— gozoso descanso.

1321 Ródgar habló, protector de skildingos:

1322 "¡No preguntes por gozo! Ya sufre de nuevo

1323 la gente danesa. Está Ásker sin vida,

1324 el que fue de Irmenlaf el hermano mayor,

1325 mi fiel consejero, el buen camarada

1326 que en muchos combates salvó mi cabeza,

1327 en el choque de gente que trata de herir

1328 el verraco del yelmo. ¡Todos los nobles

1329 así como Ásker ser deberían!

1330 Una ogresa dañina muerte en el Hérot

1331 le dio con sus manos; ignoro el lugar 96

1332 al que luego escapó, de su hazaña orgullosa,

1333 arrastrando su cuerpo. Ha sabido cobrarse

1334 el castigo que a Gréndel ayer le infligiste

1335 de fiera manera y con puño potente

1336 por haberle causado muy larga desgracia

1337 a la gente danesa. El torvo enemigo

1338 en la lucha cayó, mas ahora ha venido,

1339 terrible, su madre queriendo vengarlo.

1340 Se ha cobrado su muerte con saña cruel:

1341 de este modo lo piensan los muchos guerreros

1342 que lloran la pérdida, triste, del jefe, 97

1343 el señor generoso. ¡Inerte se encuentra

1344 la mano que a todos favores hacía!

1345 "A la gente que vive y habita en mi reino,

1346 a mis buenos vasallos, he oído contar

1347 que a menudo veían dos grandes espíritus,

1348 seres malignos, que en torno a las ciénagas

1349 siempre rondaban. De hembra el aspecto

1350 el uno tenía, según lo que ellos

1351 podían juzgar; el otro malvado

1352 vagaba, proscrito, en la forma de un hombre,

1353 si bien su tamaño era mucho mayor.

1354 Desde tiempos remotos llamábale Gréndel

1355 la gente del reino; nada ninguno

1356 del padre sabía, tampoco si a otros

1357 la vida les dio. Ambos habitan

1358 ocultas loberas, riscos al viento,

1359 un hosco fangal donde un río se vierte

1360 cayendo del monte y al pie de las rocas

1361 se hunde en la tierra. No lejos de aquí,

1362 si por millas se mide, se encuentra la charca;

1363 un bosque nevado sobre ella se inclina,

1364 sus ramas colgantes el lago ensombrecen.

1365 Hay allá cada noche espantoso portento:

1366 foguean las aguas. ¡No existe en el mundo

1367 tan sabio varón que su fondo conozca!

1368 Si acosado por canes el rápido ciervo

1369 de cuernos potentes se oculta en el bosque

1370 tras larga carrera, antes se rinde,

1371 se entrega en la orilla, que al lago se arroja

1372 a esconder su cabeza. ¡Mal sitio es aquél!

1373 Allá hasta las nubes oscuro se eleva

1374 el furioso oleaje cuando el viento levanta

1375 maligna tormenta y el aire se espesa

1376 y lloran los cielos. ¡En ti solamente

1377 otra vez confiamos! No conoces aún 98

1378 el horrible paraje en que puedes hallar

1379 a la impía criatura. ¡Ve allá si te atreves!

1380 ¡Yo tu pelea con nuevos regalos

1381 premiarla sabré, con magníficas joyas,

1382 con oro trenzado, si vivo rogresas!"

1383 Respondióle Beowulf, el hijo de Ekto:

1384 "¡No te aflijas, oh rey! ¡Más cumple en el hombre

1385 vengar al amigo que mucho llorarlo!

1386 Para todos nosotros un día se acaba

1387 la vida en la tierra, mas antes debemos

1388 cubrirnos de gloria: no hay cosa mejor

1389 para un noble guerrero después de su muerte.

1390 ¡Levántate ahora, oh señor de tu reino!

1391 ¡De la madre de Gréndel el rastro sigamos!

1392 Una cosa te digo: que no escapará

1393 ya se meta en la tierra ya corra a los bosques

1394 al fondo del mar, donde quiera que sea.

1395 ¡Soporta paciente por sólo este día

1396 —así te lo ruego— tu mucho dolor!"


Daneses y gautas marchan al lago de la madre de Gréndel.


1397 Levantóse el anciano; al Dios Poderoso,

1398 al Señor, alabó por la ayuda del bravo.

1399 Fue pronto dispuesto el caballo de Ródgar,

1400 trenzada su crin. En marcha se puso,

1401 equipado, el monarca; tras él caminaba

1402 su tropa valiente. Siguieron el rastro,

1403 la huella en la tierra, por sendas de bosques

1404 y campos abiertos: por ocultos fangales

1405 la ogresa pasó llevando consigo,

1406 de vida privado, al mejor de los nobles,

1407 a aquel que en la sala con Ródgar regía.

1408 Recorrieron entonces los fieros varones

1409 rocosas quebradas de paso difícil,

1410 angostos caminos —un hombre a la vez—,

1411 barrancos y peñas, guaridas de monstruos.

1412 Él iba delante explorando la tierra 99

1413 con sólo un puñado de diestros guerreros;

1414 de repente llegó al lugar donde el bosque,

1415 la lúgubre selva, volcaba sus ramas

1416 por gris precipicio: revolvíanse abajo,

1417 con sangre, las aguas. La gente danesa,

1418 todos los bravos del pueblo skildingo,

1419 sintieron angustia, horrible pesar,

1420 cuando arriba del risco, al borde del lago,

1421 la tropa encontró la cabeza de Asker.

1422 Turbias de sangre —los hombres lo vieron—

1423 las olas hervían. El cuerno tocaba

1424 sus sones de guerra. Sentáronse todos;

1425 en el lago observaron las muchas serpientes,

1426 extraños dragones que habitan el mar;

1427 en las rocas echados veíanse monstruos,

1428 fieras y sierpes, de esos que al alba

1429 con torva intención a menudo recorren

1430 la senda del barco. Emprendieron la huida 100

1431 con rabia maligna al oír el sonido,

1432 el toque del cuerno. Allá con su arco

1433 el príncipe gauta una bestia mató

1434 haciendo que, dura, quedase en su pecho

1435 la flecha de guerra. Poco a poco en el lago

1436 más lenta nadaba, según perecía.

1437 Aquel ser espantoso pronto en el agua

1438 acosado se vio por fuertes arpones

1439 de punta terrible. Fue dominado

1440 y sacado a la orilla: se admiraron los hombres

1441 del hosco enemigo.


Beowulf se prepara para luchar con la madre de Gréndel.


Equipóse Beowulf

1442 con su arnés de combate, sin miedo a la muerte.

1443 Su cota de malla, a mano tejida,

1444 amplia y ornada, entraría en el lago:

1445 guardaríale ella el refugio de huesos 101

1446 evitando que al pecho llegaran las garras,

1447 que las zarpas feroces le hicieran morir.

1448 Su cabeza cubriendo, también bajaría

1449 a las hondas corrientes, al fondo del mar,

1450 el yelmo brillante, el casco dorado

1451 y con bandas de hierro, que en tiempo lejano

1452 el herrero forjó, rodeándolo bien 102

1453 con hermosos verracos de modo que nunca

1454 ni punta ni filo de espada lo hirieran.

1455 No fue la peor de sus armas entonces

1456 aquella que Únfer le vino a prestar,

1457 la espada excelente, antigua y valiosa,

1458 de nombre "Estacón". Ponzoñosas señales 103

1459 mostraba en su hoja, que fue endurecida

1460 con sangre de guerra; en la lucha jamás

1461 le fallaba al varón que en sus manos la alzaba,

1462 cuando bravo corría a la dura pelea

1463 con gente enemiga. ¡No era en verdad

1464 la primera ocasión en que el hierro se usaba!

1465 Cuando el hijo de Éklaf, el fuerte danés,

1466 le entregaba su espada al que a más se atrevía,

1467 bien poco acordóse de aquello que dijo, 104

1468 borracho, en la sala; desde luego que él

1469 no osaría exponerse en las aguas furiosas,

1470 heroica proeza. Allá su renombre

1471 y su fama perdió; no así con el otro

1472 que estaba equipado y dispuesto al combate.

1473 Dijo Beowulf, el hijo de Ekto:

1474 "No olvides, oh noble heredero de Halfdan,

1475 gran soberano, ahora que parto

1476 buscando el peligro, oh famoso varón,

1477 lo que dicho tenemos: que si muerto cayera

1478 sirviéndote a ti me serías después

1479 —ya mi vida perdida— lo mismo que un padre.

1480 Sé tú de mis hombres un buen protector,

1481 de mi tropa valiente, si acaso perezco,

1482 y envíale a Híglak, oh Ródgar afable,

1483 los ricos regalos que ya me entregaste;

1484 cuando el rey de los gautas el oro contemple,

1485 cuando el hijo de Rédel admire las joyas,

1486 sabrá que gocé de excelente señor

1487 que me fue dadivoso hasta el fin de mis días.

1488 Entrégale a Únfer el viejo tesoro,

1489 que el bravo reciba la espada adornada

1490 y de filo potente. ¡Ahora 'Estacón'

1491 ha de darme renombre y si no moriré!"


Beowulf lucha en una cueva submarina con la madre de Gréndel y la vence.


1492 Tras estas palabras el príncipe gauta

1493 veloz avanzó; no quiso aguardar

1494 para oír la respuesta. Acogieron las aguas

1495 al noble guerrero, que estuvo nadando

1496 gran parte del día sin dar con el fondo.

1497 Pronto notó la que años sin cuenta

1498 llevaba en la ciénaga, fiera en la lucha,

1499 cruel y espantosa, que un ser humano

1500 bajaba a explorar la mansión de los monstruos.

1501 Rápida entonces al hombre atrapó

1502 con sus garras feroces. No pudo dañar

1503 sin embargo su cuerpo: el arnés de combate,

1504 la cota de malla que bien le cubría,

1505 supo impedir que sus uñas le hirieran.

1506 La loba del mar hasta el fondo bajó

1507 arrastrando a su cueva al de buena armadura,

1508 que no conseguía, aunque era atrevido,

1509 valerse del hierro. Las bestias marinas,

1510 horribles serpientes, mordían su cota

1511 en lo hondo del lago, hostigaban al héroe

1512 con dientes voraces. El osado señor

1513 hallóse después en un torvo aposento

1514 en el cual se encontraba a resguardo del agua:

1515 impedía su techo que al gauta agobiasen

1516 las olas furiosas. Luz a la estancia

1517 le daba una hoguera de llamas brillantes.

1518 Entonces el bravo delante se vio

1519 de la ogresa maligna. Alzó valeroso

1520 su espada de guerra; firme en el puño,

1521 el hierro anillado cantó en su cabeza 105

1522 su lúgubre son. Halló sin embargo

1523 que no la dañaba su rayo en la lucha, 106

1524 que no la abatía. Al noble en su aprieto

1525 fallóle aquel filo que en tantos combates

1526 los yelmos rajara y las cotas de malla

1527 de gente enemiga. La magnífica pieza

1528 jamás hasta entonces tan mal se portó.

1529 No cedió su coraje, mantúvose firme;

1530 pensaba en su fama el pariente de Híglak:

1531 arrojó sin demora el furioso guerrero

1532 la espada excelente, en el suelo quedó

1533 con su filo temible, y fió en su poder,

1534 el vigor de su puño. ¡Es así como actúa

1535 aquel que en la lucha se quiere ganar

1536 duradero renombre: desprecia su vida!

1537 El príncipe gauta, sin miedo ninguno,

1538 agarró por un hombro a la madre de Gréndel:

1539 con fuerza terrible —era mucha su ira—

1540 hizo que a tierra la ogresa cayera.

1541 Ésta, rabiosa, respuesta le dio

1542 atrapando al valiente en sus garras feroces,

1543 y el bravo guerrero, el héroe, cansado,

1544 también, tropezando, al suelo cayó.

1545 Colócesele encima y, sacando una daga

1546 ancha y brillante, trató de vengar

1547 a su único hijo. La cota anillada

1548 que al hombre cubría su vida salvó:

1549 ni punta ni filo pasarla pudieron.

1550 El hijo de Ekto, el príncipe gauta,

1551 muerto quedara en el fondo del mar

1552 de no haberle guardado su cota de malla,

1553 la recia armadura, y tenido el apoyo

1554 del Dios Celestial; el Sabio Señor

1555 que la Gloria gobierna pronto dispuso

1556 que el héroe de nuevo del suelo se alzara.

1557 Allá vio entre las armas un hierro invencible, 107

1558 una espada valiosa y con filo potente,

1559 delicia de un bravo. Era un arma sin tacha,

1560 mas tanto pesaba que nunca otro hombre

1561 —tan sólo Beowulf— manejarla podría:

1562 fue por gigantes la pieza forjada.

1563 El señor de skildingos el hierro excelente 108

1564 y de puño anillado con rabia tomó

1565 y diole con él en el cuello tal golpe

1566 que pudo su hoja a través de la carne

1567 pasarle los huesos. Urgida de muerte,

1568 abatida, cayó. Tuvo Beowulf

1569 —chorreaba su espada— muy gran alegría.


Beowulf le corta la cabeza a Gréndel. Mientras tanto los daneses, creyéndole muerto, rogresan al Hérot. Los gautas permanecen a orillas del lago.


1570 Mucho la luz de la hoguera alumbraba, 109

1571 igual que si arriba enviase sus rayos

1572 el astro del cielo. El vasallo de Híglak,

1573 siguiendo los muros, la estancia exploró.

1574 Todavía con fuerza y teniéndolo en alto

1575 empuñaba su hierro; aún de provecho

1576 al varón le sería. Deseaba impaciente

1577 que Gréndel pagase las muchas injurias

1578 que antaño le hizo a la gente danesa.

1579 Atacó con frecuencia después de aquel día

1580 en que fiera matanza causó entre los hombres,

1581 dormidos, de Ródgar: quince guerreros 110

1582 del pueblo danés devoró en el palacio

1583 y luego otros quince llevóse consigo,

1584 macabro botín. ¡Ya el héroe furioso

1585 le dio su castigo! A Gréndel ahora

1586 en su lecho encontró, abatido en la brega

1587 y sin vida ninguna después del combate

1588 que en Hérot sostuvo. Allá al enemigo

1589 —feroz revolvióse— golpe terrible

1590 Beowulf le asestó y le cortó la cabeza.

1591 Pronto observaron los bravos guerreros

1592 que arriba con Ródgar miraban el lago

1593 cómo furiosas hervían las aguas,

1594 teñidas de sangre. Los sabios ancianos 111

1595 de blanco cabello entre sí se decían

1596 que ya no esperaban que el héroe volviese,

1597 que no tornaría trayendo victoria

1598 ante el ínclito rey. Muchos pensaron

1599 que supo abatirlo la loba del mar.

1600 La hora nona llegó. Se alejaron del lago 112

1601 los fieros skildingos, regresó con su gente

1602 el amigo del pueblo. Tristes allá

1603 se quedaron los gautas, mirando las aguas;

1604 ya poco esperaban volver a encontrar

1605 a su amado señor. Comenzó a derretirse 113

1606 la espada excelente al mancharla la sangre,

1607 el sudor de la guerra. Fue gran maravilla 114

1608 que así se fundió como el hielo se funde

1609 tan pronto de trabas el Padre lo libra

1610 y desata los ríos, el que rige y gobierna

1611 los cambios del año. ¡Es Dios verdadero!

1612 No tomó de la estancia el príncipe wedra

1613 tesoro ninguno, aunque muchos halló:

1614 la cabeza tan sólo y el puño del hierro,

1615 con joyas labrado; derritióse la hoja,

1616 quemóse el acero. ¡Tanto era caliente

1617 y con tanto veneno la sangre del muerto!

1618 Regresó con premura —hacia arriba nadó—

1619 el que supo vencer en la lucha a los monstruos.

1620 Limpió de enemigos las aguas del lago,

1621 el amplio solar: el torvo proscrito 115

1622 agotó sobre el mundo su vida terrena.


Beowulf sale del lago. Rogresa con sus hombres al Hérot.


1623 Salió de las olas el fiero señor

1624 protector de su gente; consigo traía,

1625 feliz, su botín, el pesado trofeo.

1626 Acudió presurosa la tropa aguerrida;

1627 dieron gracias a Dios; gozosos estaban

1628 viendo a su príncipe a salvo de nuevo.

1629 Le quitaron el yelmo y la cota de malla

1630 con mucha premura. Ya estaban tranquilas

1631 —teñidas de sangre— las aguas del lago.

1632 De allá regresaron con ánimo alegre

1633 hollando el camino, siguiendo la senda

1634 que ya conocían. Desde el alto peñasco

1635 y con mucho trabajo llevaban los hombres,

1636 famosos varones de recio coraje,

1637 el horrible botín. Entre cuatro guerreros

1638 cargaban el peso: la cabeza llevaban,

1639 clavada en la lanza, a la rica mansión.

1640 Arribaron al fin a la sala del rey

1641 los catorce valientes, la tropa de gautas

1642 que bien combatía. "Con su gente Beowulf

1643 la llanura pisó que ante el Hérot estaba.

1644 Entró en el palacio el osado señor,

1645 el héroe glorioso, el intrépido gauta,

1646 queriendo ofrecer sus respetos a Ródgar.

1647 Por el pelo arrastrada, la fiera cabeza

1648 en la sala quedó donde todos bebían.

1649 Espantó a los daneses, también a la reina.

1650 ¡Su aspecto terrible a la gente admiraba!

1651 Dijo Beowulf, el hijo de Ekto:

1652 "Te traemos gozosos, oh hijo de Halfdan,

1653 egregio caudillo, el botín de las aguas,

1654 el alto trofeo que ves ante ti.

1655 He puesto mi vida en peligro inminente

1656 luchando en las olas; era en verdad

1657 atrevida la hazaña y pensé que muy pronto

1658 en la brega caería, mas Dios me ayudó.

1659 No supo valerme en el duro combate

1660 el hierro 'Estacón', aunque es arma excelente;

1661 mas el Rey de los hombres me hizo posible

1662 que viera otra espada —colgaba en el muro—

1663 antigua y potente —¡Él siempre socorre

1664 al que solo se encuentra!— y allá la empuñé.

1665 Di muerte con ella tan pronto lo pude

1666 a la ogresa del lago. Derritióse la espada:

1667 la sangre candente, el sudor de la guerra,

1668 su hoja fundió. El puño me traje,

1669 botín de enemigos. ¡Logré castigar

1670 la matanza que hicieron al pueblo danés!

1671 Ten por seguro que ya sin peligro

1672 te puedes quedar a dormir en el Hérot

1673 con toda tu tropa de nobles daneses,

1674 de mozos y ancianos, que ya en adelante

1675 no habrás de temer, oh señor de skildingos,

1676 que mueran tus hombres en la alta mansión".

1677 El puño dorado —lo hicieron gigantes—

1678 dióselo entonces al viejo monarca

1679 de blanco cabello; vino a heredar

1680 el glorioso danés la joya valiosa

1681 que fue de los monstruos. Cuando el hosco proscrito,

1682 enemigo de Dios y causante de muertes,

1683 quedóse sin vida y su madre también,

1684 pasó a poseerla el afable caudillo,

1685 el que ha sido el mejor entre todos los reyes

1686 que han dado regalos por tierras de Escania. 116


Discurso de Ródgar.


1687 Ródgar habló —admiróse del puño;

1688 estaba grabada en la vieja reliquia

1689 la antigua querella en la cual los gigantes

1690 murieron ahogados por fiero oleaje.

1691 Tuvieron mal fin; era gente alejada

1692 del Rey Celestial y por eso en castigo

1693 envióles las aguas el Dios Poderoso.

1694 En la guarda de oro que el puño tenía,

1695 escrito con runas de exacto valor,

1696 declarábase bien para quién al principio

1697 se hizo este hierro valioso y ornado

1698 con curvas serpientes—. El hijo de Halfdan

1699 entonces habló —los hombres callaron—:

1700 "Bien puede decir quien verdad y justicia

1701 procura a su gente —yo, viejo rey,

1702 que lo antiguo recuerdo— que nunca ha nacido

1703 un varón como tú. Por doquier en la tierra,

1704 oh amigo Beowulf, se extiende tu gloria

1705 y propaga entre pueblos. Muestras en todo

1706 prudencia y coraje. La amistad que juré 117

1707 afirmártela quiero. Hasta el fin de tus días

1708 auxilio y apoyo serás de tus bravos,

1709 sostén de tus héroes. No fue Hérmod así 118

1710 con los hijos de Ekuela, los buenos skildingos: 119

1711 tratábalos mal y, duro, causaba

1712 espantosa matanza en la gente danesa,

1713 rabioso mataba a sus propios vasallos

1714 y fieles amigos. Solitario murió

1715 aquel alto monarca, sin gozo ninguno,

1716 aunque grande lo hizo el Señor de los Cielos

1717 y un reino le dio, dotándolo en todo

1718 mejor que a los otros. Crecióle en su pecho

1719 sangrienta maldad; no daba regalos

1720 según es costumbre. Desgraciado vivió:

1721 tal fue su castigo por todos los males

1722 que trajo a su pueblo. ¡Que esto te enseñe

1723 a vivir como debes! ¡Avanzada es mi edad:

1724 por tu bien te lo cuento! "Es gran maravilla

1725 cómo, benigno, Dios Poderoso

1726 a los seres humanos les da entendimiento,

1727 tierra y renombre. ¡Él todo lo puede!

1728 A veces a un héroe de noble linaje

1729 motivo le da de alegría y contento:

1730 el mando le otorga en su tierra natal,

1731 le entrega una tropa y un fuerte palacio

1732 y le hace regir una parte del mundo,

1733 un extenso dominio. Si es loca su mente

1734 piensa que aquello no habrá de acabar.

1735 En la vida disfruta; nada le aflige,

1736 ni edad ni dolencia; no tiene pesar

1737 que su paz le perturbe ni existe enemigo

1738 que guerra le traiga, pues todos los hombres

1739 acatan su ley. No conoce el dolor

1740 y por eso en su pecho crece y se extiende

1741 terrible soberbia. Su conciencia dormita,

1742 la guardiana del alma; es profundo su sueño,

1743 la hostiga la pena. El perverso asesino 120

1744 se acerca y dispara del arco su flecha

1745 y ésta, afilada, penetra en el hombre

1746 a través de su yelmo: ya nunca podrá

1747 resistirse al mandato del mal enemigo.

1748 Lo que antes tenía ya poco lo cree,

1749 avaro se vuelve y jamás recompensa

1750 con ricos anillos; olvida y desprecia

1751 el destino glorioso a que Dios lo llamó,

1752 el Señor de los Cielos. ¡Su fama malogra!

1753 Al fin sin embargo viene a ocurrir

1754 que su cuerpo mortal se arruina y flaquea,

1755 le llega la muerte. Sucédele otro

1756 que entonces alegre las joyas regala,

1757 las viejas riquezas: él es generoso.

1758 "¡Tú no yerres en esto, oh querido Beowulf,

1759 excelente guerrero! ¡Elige lo bueno,

1760 el eterno provecho! ¡Evita el orgullo,

1761 oh famoso varón! Algún tiempo tu fuerza

1762 tendrás todavía, mas luego de ella

1763 te habrán de privar la dolencia o la espada,

1764 el abrazo del fuego o la furia del mar,

1765 el golpe del hierro o la lanza que vuela

1766 la odiosa vejez que del ojo la luz

1767 debilita y apaga: entonces de pronto,

1768 oh noble señor, te hundirás en la muerte.

1769 "Así he gobernado por media centuria

1770 a los bravos daneses, guardándolos siempre

1771 con lanza y espada de todos los pueblos

1772 que habitan la tierra. En el mundo pensé

1773 que enemigo ninguno ya más me quedaba,

1774 mas ¡ay! que en mi reino desgracia me vino,

1775 tras el gozo pesar, desde el día en que Gréndel,

1776 feroz adversario, inició sus ataques.

1777 Constante congoja en mi pecho ponía

1778 su acoso maligno. Doy gracias a Dios,

1779 al Eterno Señor, que alargando mi vida

1780 me ha hecho posible tras tanta desdicha

1781 ver su cabeza cubierta de sangre.

1782 ¡Pero siéntate ahora, oh varón victorioso,

1783 y disfruta en la fiesta! ¡Al alba mañana

1784 de ricos tesoros tú y yo trataremos!"


A la mañana siguiente Beowulf se despide de Ródgar.


1785 El gauta, gozoso, rápido al banco

1786 a sentarse corrió, como el rey le ordenara.

1787 Allá nuevamente sirvióse un banquete

1788 en la hermosa morada a los nobles guerreros

1789 de gran valentía. De la noche la sombra

1790 a los hombres cubrió. Levantáronse entonces:

1791 el anciano skildingo de blanco cabello

1792 a su lecho marchaba. El gauta también,

1793 portador de su escudo, descanso quería.

1794 Se ocupó el chambelán sin demora ninguna

1795 del bravo Beowulf —por su hazaña cansado—:

1796 él se encargaba según la costumbre

1797 de todo servicio que a un noble señor,

1798 a un viajero del mar, por entonces se hacía.

1799 El héroe durmió; era alta su alcoba 121

1800 y con oro adornada. Despertóse después

1801 cuando el cuervo negruzco anunció alborozado 122

1802 el encanto del cielo; vino la luz

1803 apartando las sombras. Diéronse prisa

1804 los gautas famosos, que mucho querían

1805 volver con su pueblo; el intrépido huésped

1806 ansiaba alejarse, marchar en su barco.

1807 Quiso el valiente que al hijo de Éklaf

1808 le fuese devuelta su espada "Estacón",

1809 el arma excelente. Al darle las gracias

1810 le dijo que mucho aquel hierro valía, 123

1811 que bien se portaba; tacha ninguna

1812 en su filo encontró. ¡Era un bravo guerrero!

1813 Ya estaba la tropa del todo equipada

1814 y dispuesta a la marcha. El héroe querido

1815 del pueblo danés presentóse ante el trono

1816 del ínclito Ródgar; al rey saludó.

1817 Así dijo Beowulf, el hijo de Ekto:

1818 "Ahora nosotros, gente de mar

1819 arribada de lejos, queremos volver

1820 al encuentro de Híglak. Buena acogida

1821 encontramos aquí; bien nos trataste.

1822 Si un día en la tierra del modo que sea

1823 tengo ocasión de aumentar el afecto

1824 que ahora me tienes, a esa proeza,

1825 oh rey de tu tropa, dispuesto estaré.

1826 Y si nueva me llega a través de los mares

1827 que un pueblo vecino te hostiga con guerra,

1828 como gente enemiga otro tiempo te hacía,

1829 con miles de hombres entonces vendré

1830 para darte socorro. No dudo que Híglak,

1831 el rey de los gautas, afable señor,

1832 aun siendo tan joven, honrarme querrá 124

1833 con palabra y con hecho haciendo posible

1834 —mi lanza en la mano— que venga en tu ayuda,

1835 te traiga mi apoyo, si gente te falta.

1836 "Si Rédrik, tu hijo, visita la corte

1837 del príncipe gauta, muchos amigos

1838 allá encontrará. ¡Resúltale útil

1839 al hombre que vale viajar por el mundo!"


Ródgar se despide de Beowulf.


1840 Ródgar entonces respuesta le dio:

1841 "Las palabras que has dicho las puso en tu boca

1842 el Señor Celestial. Jamás escuché

1843 tan discreto discurso de un hombre tan joven.

1844 Eres tú vigoroso, de mente dispuesta

1845 y sensato al hablar. Yo tengo por cierto 125

1846 que así que la lanza o el duro combate

1847 se cobren la vida del hijo de Rédel,

1848 que a tu príncipe mate, al egregio señor,

1849 la dolencia o la espada, a ninguno los gautas

1850 podrán elegir más valioso que tú

1851 para hacerlo su rey, capitán de vasallos,

1852 si con vida te ves y si quieres reinar

1853 sobre aquella tu gente. ¡Oh querido Beowulf,

1854 acrecientas mi estima momento a momento!

1855 Tú has hecho posible que ya entre los pueblos 126

1856 de intrépidos gautas y armados daneses

1857 la paz se convenga y acaben las luchas

1858 —con odio terrible— que antaño se hicieron.

1859 Mientras tenga mi reino en común gozaremos

1860 de todo tesoro: mutuos regalos

1861 enviados serán por el baño del cisne; 127

1862 cruzarán las corrientes, repletas de joyas,

1863 las naves curvadas. ¡Tu gente y la mía

1864 con pueblo aliado o con pueblo enemigo

1865 portáronse siempre de firme manera!"

1866 El hijo de Halfdan doce regalos

1867 allá le entregó al valiente guerrero.

1868 Deseó que tuviese un viaje feliz

1869 a su patria querida y que pronto volviera.

1870 El señor skildingo, el afable monarca,

1871 al mejor de los nobles entonces besó

1872 abrazándolo al cuello. Con pena lloraba

1873 el canoso caudillo; pensaba el anciano,

1874 el sabio varón, que podría ocurrir

1875 que ya nunca más nuevamente lo viese

1876 de nuevo le hablara. Queríale tanto

1877 que mal en su pecho el dolor contenía:

1878 la marcha del bravo con firme cadena

1879 ponía en su mente un profundo pesar

1880 que su sangre quemaba. Entonces Beowulf,

1881 con su oro orgulloso, al llano salió,

1882 de su premio contento. Fijo con ancla

1883 aguardaba a su dueño el viajero del mar.

1884 Mucho alabaron, marchando a la nave,

1885 los dones de Ródgar. Fue un rey sin igual

1886 y sin tacha ninguna hasta el día en que el brío

1887 le hurtó la vejez, la enemiga de tantos.



III • EL REGRESO DE BEOWULF


Beowulf vuelve a su patria. Sobre la reina Trida.


1888 A la costa llegaron los fieros varones,

1889 la tropa gloriosa equipada con cotas

1890 de anillas de hierro. De nuevo el vigía 128

1891 observó a los señores que ya regresaban.

1892 No gritó amenazante en lo alto del risco

1893 a la gente extranjera; a su encuentro corrió:

1894 muy buena acogida los gautas darían

1895 —dijo— a los hombres que al barco marchaban.

1896 Cargóse en la arena el amplio navío

1897 de proa curvada con armas de guerra,

1898 corceles y joyas. El mástil se alzó

1899 sobre el rico tesoro del ínclito Ródgar.

1900 Al guardián de su nave una espada le dio, 129

1901 adornada con oro, de modo que luego

1902 ese hierro brillante en la sala del rey

1903 su prestigio aumentara. A su barco subió

1904 y alejóse con él de la tierra danesa.

1905 Amarrado con cuerda se puso en el mástil

1906 el paño del mar. La madera crujía. 130

1907 Ni las olas ni el viento alteraban el rumbo

1908 del leño del agua; avanzaba el navío,

1909 de espuma cubierto; el viajero del mar,

1910 con su proa curvada, surcaba las aguas.

1911 Divisaron al fin de los gautas la costa

1912 que bien conocían: por el viento impulsado

1913 el madero del mar a la orilla arribó.

1914 Ya estaba en la playa el vigía del puerto

1915 que había oteado por tiempo muy largo 131

1916 las aguas lejanas, con ansia aguardando

1917 a la tropa querida. En la arena fijó 132

1918 con su ancla al navío, que no se llevasen

1919 consigo las olas el barco excelente.

1920 Mandó descargar el botín de los héroes,

1921 las joyas y el oro. Corto camino

1922 tendría que hacer para verse con Híglak,

1923 el buen redelingo, pues cerca del mar 133

1924 en su sala vivía con toda su gente.

1925 Era bello el palacio, poderoso el monarca

1926 de la alta mansión. Era joven Higeda, 134

1927 discreta y capaz, aunque aún pocos años

1928 la hija de Héred había habitado

1929 en el fuerte reducto. No era mezquina,

1930 no escatimaba en los ricos tesoros

1931 que daba a los gautas. Pero Trida terrible, 135

1932 princesa arrogante, a su pueblo injuriaba.

1933 En la corte no había guerrero ninguno

1934 con tanto valor —su padre tan sólo—

1935 que osara mirarla de abierta manera; 136

1936 si alguno lo hacía, mandaba ponerlo

1937 en trenzado dogal y rápida entonces,

1938 después de atrapado, entregábalo al hierro,

1939 que en esta querella brillante dictaba

1940 sentencia de muerte. ¡No así se comporta

1941 una noble señora por bella que sea!

1942 ¡Por supuestas ofensas no debe la reina

1943 privar de su vida al querido vasallo!

1944 El pariente de Héming con esto acabó. 137

1945 Ya de ella se hablaba de forma distinta

1946 al beber la cerveza; dejó de hostigar

1947 —se decía—a su gente tan pronto la tuvo,

1948 enjoyada la novia, el joven guerrero

1949 de noble linaje, tan pronto llegó

1950 por el pálido mar —lo dispuso su padre—

1951 al palacio de Offa. Bien en su trono

1952 desde ese momento, alabada y benigna,

1953 se supo servir de sus grandes riquezas.

1954 Mucho quería al señor de vasallos,

1955 del cual se refiere que ha sido el mejor 138

1956 de los hombres del mundo, de los seres humanos

1957 que ha habido en la tierra, pues Offa ganó

1958 con regalos y hazañas, osado lancero,

1959 el más alto renombre. Gobernó sabiamente

1960 su reino heredado. De él Émer nació

1961 para alivio del pueblo, el pariente de Héming, 139

1962 el nieto de Gármund, bravo en la lucha.


Beowulf en el palacio de Higlak. Comienza el relato de su aventura y pronostica futuras guerras entre daneses y hadobardos.


1963 Con toda su tropa avanzó por la arena

1964 el valiente Beowulf hollando la costa,

1965 las anchas orillas. Al sur relucía

1966 la hoguera del cielo. Adelante marcharon; 140

1967 rápidos iban al alto palacio

1968 del fiero monarca que a Ongento mató, 141

1969 a la sala en que el príncipe, el joven caudillo,

1970 regalos hacía. Informósele a Higlak

1971 con gran prontitud del regreso del bravo,

1972 cómo el valiente, su apoyo en la guerra,

1973 al fuerte reducto con vida llegaba,

1974 ileso a la corte de nuevo volvía.

1975 Pronto en la sala, por orden del rey,

1976 se les hizo lugar a los recios varones.

1977 Junto al noble pariente el heroico guerrero 142

1978 un asiento ocupó, tras haber saludado

1979 a su gran soberano con habla brillante

1980 y selectas palabras. La hija de Héred

1981 cortés en la estancia entregaba las copas,

1982 servía a los nobles —amábalos mucho—

1983 excelente bebida. Higlak entonces

1984 en la alta morada empezó a preguntarle

1985 a su buen compañero; ansioso quería

1986 saber del viaje que hicieron los gautas:

1987 "¿Cómo fue tu viaje, oh amado Beowulf,

1988 tú que tan presto quisiste marchar

1989 por las aguas saladas buscando combate,

1990 batalla en el Hérot? ¿Aliviaste la pena

1991 en el mundo famosa del ínclito Ródgar,

1992 glorioso caudillo? Puso tu marcha

1993 tristeza en mi pecho: por tu suerte temía,

1994 oh querido varón. Te rogué mucho tiempo

1995 que no te enfrentases al monstruo enemigo,

1996 que dejaras que allá se encargase de Gréndel

1997 la gente danesa. ¡Doy gracias a Dios,

1998 pues ahora de nuevo con vida te veo!"

1999 Respondióle Beowulf, el hijo de Ekto:

2000 "Es bien conocida de todos los hombres,

2001 oh príncipe Híglak, mi osada proeza,

2002 la brega feroz que con Gréndel sostuve

2003 en el mismo lugar en que él hostigara

2004 a los bravos skildingos causándoles daño,

2005 muy largo pesar. ¡Su castigo le di!

2006 Jamás en la tierra un pariente del monstruo

2007 ufanarse podrá del nocturno combate

2008 por mucho que viva esa raza maligna,

2009 apresada en el mal. Cuando entré en el palacio

2010 a ofrecer mis saludos al ínclito Ródgar,

2011 pronto el famoso, el hijo de Halfdan,

2012 luego que supo cuál era mi intento,

2013 un asiento de honor con sus hijos me dio.

2014 Gozaban los hombres: nunca en el mundo

2015 otros bravos hallé bebiendo en la sala

2016 con tanto contento. A veces la reina 143

2017 avanzaba en la estancia incitando al valor

2018 a los jóvenes héroes: a menudo una joya

2019 entregaba a un valiente; sentábase luego.

2020 "La hija de Ródgar también a la tropa,

2021 a los altos señores, cerveza ofrecía.

2022 Se llama Frawara: este nombre escuché

2023 que en la sala le daban cuando ella tesoros

2024 allá repartía. Le fue prometida

2025 —enjoyada con oro— al hijo de Froda; 144

2026 así lo dispuso el noble skildingo,

2027 el guardián de su reino, al que bien pareció,

2028 entregando a la novia, tratar de acabar

2029 con las fieras batallas. Rara vez sin embargo,

2030 si a un rey se abatió, disfruta la lanza 145

2031 de largo descanso, aunque valga la esposa.

2032 "Pues ya que en su sala con ella se encuentre, 146

2033 bien puede enojar al señor hadobardo,

2034 y a un bravo cualquiera de aquella nación,

2035 el ver tan gozosa a la gente danesa:

2036 ellos lucen ahora la espada anillada,

2037 recia y antigua, que algún hadobardo

2038 corriendo al combate consigo tenía

2039 y que luego perdió cuando él y los otros

2040 quedaron sin vida en el choque de escudos. 147

2041 Cuando están en la fiesta, esa espada la ve

2042 un anciano lancero que bien a los muertos 148

2043 de antaño recuerda; se enfurece su pecho

2044 y con ánimo triste entonces comienza

2045 a tentar el coraje de un joven guerrero,

2046 le incita a la lucha. Dícele así:

2047 '¿Reconoces, amigo, la espada excelente,

2048 el hierro valioso, que tuvo tu padre,

2049 varón bajo el yelmo, en aquella batalla

2050 en que a manos cayó de la gente danesa,

2051 cuando, muerto ya Wídergeld —muchos con él— 149

2052 se adueñaron del campo los fieros skildingos?

2053 En este palacio diviértese ahora

2054 el hijo de aquel que a tu padre mató:

2055 de la hazaña se jacta y se ufana del hierro

2056 que tú por justicia debieras ceñir'.

2057 Así tanto le incita y aviva el recuerdo

2058 con agrias palabras, que luego sucede

2059 que un joven danés, por la hazaña del padre,

2060 de sangre se tiñe y tras golpe de espada

2061 se duerme en la muerte. El que queda con vida 150

2062 —conoce esa tierra— consigue escapar.

2063 Rompen entonces un bando y el otro 151

2064 la paz acordada. Íngeld se llena

2065 de furia terrible y un tanto se enfría

2066 con tales agobios su amor a la esposa.

2067 "Yo pienso por ello que es poco segura

2068 la paz en que están la nación hadobarda

2069 y la gente danesa.


Beowulf continúa su relato.


"Pero ahora de Gréndel

2070 de nuevo hablaré y sabrás de este modo,

2071 oh señor dadivoso, cómo acabó

2072 nuestro fiero combate. Tras haberse ocultado

2073 la joya del cielo, rabioso en la noche

2074 el monstruo llegó al excelso palacio

2075 en que gente dispuesta montábamos guardia. 152

2076 Entonces a Hondsko le cupo, espantosa, 153

2077 una muerte fatal: el armado guerrero

2078 el primero cayó. Gréndel se supo

2079 atrapar en los dientes al noble vasallo,

2080 tragóse completo al querido varón.

2081 Sin embargo el cruel, chorreante su boca,

2082 afanoso del mal, no quería marcharse

2083 de la alta morada con manos vacías:

2084 terrible en su fuerza se echó sobre mí,

2085 codiciosa su garra. Cubríala un guante 154

2086 amplio y extraño —bien amarrado—

2087 de piel de dragón, al que dábanle fuerza

2088 el poder infernal y las artes malignas.

2089 El feroz malhechor con él al momento

2090 agarrarme quería —sin culpa ninguna—

2091 y también a los otros. ¡No así sucedió

2092 cuando lleno de rabia me puse de pie!

2093 "Largo en exceso sería el relato

2094 de cómo vengué los ultrajes del monstruo:

2095 allá, mi señor, de gloria cubrí

2096 con mi hazaña a tu gente. Soltóseme luego,

2097 pudo alargar brevemente su vida,

2098 mas quedaba en el Hérot, trofeo de guerra,

2099 su brazo derecho, y él por su parte,

2100 humillado y vencido, a su lago corrió.

2101 "Por mi heroica proeza con oro labrado

2102 y magníficas joyas me quiso premiar

2103 el monarca danés, cuando al día siguiente

2104 en la sala tuvimos un rico banquete.

2105 Hubo canto y contento. El anciano skildingo

2106 con mucha experiencia al pasado aludió.

2107 A veces el bravo el arpa tañía,

2108 la tabla del gozo, entonando un cantar 155

2109 verdadero y doliente; a veces el rey

2110 con destreza cantaba una hermosa aventura;

2111 por la edad apresado, elogiaba con pena

2112 el viejo guerrero el vigor que en la lucha

2113 de joven tenía: en su pecho dolor

2114 al anciano le daban sus muchos recuerdos.

2115 "Así disfrutamos el día completo

2116 en la excelsa morada; vínoles luego

2117 a los hombres la noche. La madre de Gréndel

2118 entonces llegó dispuesta a cobrarse

2119 la muerte que al hijo en el odio de espadas

2120 le dieron los wedras. La hembra terrible

2121 lo vino a vengar matando con rabia

2122 a un bravo vasallo. Asker entonces 156

2123 quedóse sin vida, el buen consejero.

2124 Al llegar la mañana, la gente danesa

2125 no pudo siquiera poner en la pira

2126 y quemar en el fuego —privado de fuerza—

2127 al amado varón: lléveselo ella

2128 en el puño enemigo a lo hondo del lago.

2129 Ésta fue para Ródgar la pena mayor

2130 que el rey de su pueblo jamás padeciera.

2131 Con ánimo triste el egregio señor

2132 me rogó por su vida que hiciese una hazaña,

2133 que aumentara mi fama buscando el peligro

2134 en las aguas furiosas. Me ofreció recompensa.

2135 "Yo allá me enfrenté con la bien conocida

2136 y horrible guardiana del fondo del mar.

2137 Un tiempo luchamos. Quedaron las olas

2138 teñidas de sangre: le corté la cabeza 157

2139 en la honda morada, con hierro potente,

2140 a la madre de Gréndel. Yo la vida salvé

2141 con apuro y agobio —¡mi suerte lo quiso!—

2142 y el rey de su tropa, el hijo de Halfdan,

2143 después me entregó abundantes riquezas.

2144 Al uso se atuvo el señor de su gente:

2145 no me fueron negados los ricos tesoros,

2146 el premio a mi hazaña; el hijo de Halfdan

2147 me dio recompensa según mi criterio.

2148 A ti te la ofrezco, oh alto caudillo,

2149 feliz te la entrego. Tú eres en todo

2150 mi único gozo: pocos, oh Híglak,

2151 son mis parientes aparte de ti".


Beowulf y Híglak se intercambian regalos.


2152 Allá hizo traer el pendón del verraco, 158

2153 el yelmo empinado, la cota grisácea

2154 y la espada adornada. Hablóle Beowulf:

2155 "Ródgar me dio, el sabio monarca,

2156 este equipo de guerra. Me rogó que al momento

2157 te hiciese llegar su saludo amistoso.

2158 Dijo que Hérogar, rey de skildingos, 159

2159 usó mucho tiempo esta cota de malla,

2160 mas que éste no quiso dejársela al hijo,

2161 que de Hérowar fuese, a pesar de que bien

2162 al valiente quería. ¡Disfrútala tú!"

2163 He oído que luego a las armas siguieron

2164 —ligeros e iguales— cuatro caballos

2165 rojizo-amarillos: corceles y equipo

2166 al rey le entregó. ¡Así hace un pariente!

2167 ¡No teje con maña y argucia secreta

2168 una red para el otro, no trama la muerte

2169 del buen camarada! Érale a Híglak,

2170 al fiero en la guerra, leal su sobrino;

2171 el contento del otro los dos procuraban.

2172 A Higeda —se cuenta— el collar regaló,

2173 la joya excelente que diérale Walto,

2174 la regia señora; tres caballos también,

2175 ensillados y buenos. Después de aquel día

2176 hermoso el collar en su pecho brillaba.

2177 El hijo de Ekto, el famoso guerrero,

2178 mostróse atrevido en heroicas hazañas.

2179 Alabado vivió: él nunca borracho

2180 a un amigo mataba, no era violento;

2181 el bravo en la lucha usaba con tacto

2182 su fuerza terrible, el don generoso

2183 que Dios le entregó. Despreciáronle antaño: 160

2184 pensaban los gautas que poco valía;

2185 tampoco gustaba el señor de los wedras

2186 de hacerle en la sala excesivo favor;

2187 lo tenían entonces por poco animoso,

2188 por jefe sin brío. ¡Consuelo le cupo

2189 al glorioso guerrero por tanto desprecio!

2190 El intrépido rey, el señor de vasallos,

2191 mandó que trajesen —con oro adornada—

2192 la herencia de Rédel: allá entre los gautas

2193 no había otro hierro que tanto valiera.

2194 Sobre el pecho lo puso del noble Beowulf,

2195 y también le entregó siete mil de terreno,

2196 palacio y poder. Por propio derecho

2197 heredaron los dos en la tierra de gautas

2198 dominios y predios, pero más poseía

2199 —el mando en el reino— el de rango mayor.


IV • EL DRAGÓN


Beowulf, rey de los gautas. El tesoro del dragón.


2200 Vino a ocurrir con el paso del tiempo

2201 que Híglak cayó en el duro combate.

2202 Las recias espadas —no obstante su escudo—

2203 muerte le dieron a Hárdred también

2204 cuando guerra le trajo a su pueblo valiente

2205 la tropa rabiosa, la gente skildinga;

2206 atacaron con furia al sobrino de Hérrik.

2207 Entonces Beowulf el inmenso dominio

2208 en sus manos lo tuvo. Bien lo había regido

2209 por años cincuenta —ya era un anciano,

2210 un prudente monarca— cuando vino un dragón

2211 a ejercer su poder en las noches oscuras;

2212 su tesoro guardaba en un túmulo alto,

2213 arriba de un risco; allá iba un sendero

2214 a las gentes oculto. Cierto hombre por él

2215 sin embargo avanzó y habiendo encontrado

2216 el tesoro maldito robó con su mano

2217 una pieza labrada. ¡Bien hizo patente

2218 el hurto mañoso —él estaba dormido—

2219 del hábil ladrón! ¡Conocieron las gentes

2220 de aquellos contornos su furia terrible!

2221 El que así lo irritó no hizo su robo

2222 con ánimo bravo y por propio deseo.

2223 Se trataba del siervo de un noble señor

2224 que huía en apuros de golpe y castigo:

2225 el hombre culpable, buscando refugio,

2226 a la gruta llegó. Pronto el intruso

2227 al ver a la sierpe llenóse de espanto,

2228 mas el pobre proscrito ............................

2229 ............................. .................................

2230 ................................... tentando el peligro

2231 una copa robó. En la cueva se hallaban

2232 las grandes riquezas de tiempos antiguos

2233 que allá en otro tiempo un cierto guerrero

2234 había escondido con mucho secreto,

2235 las joyas queridas, la vieja heredad

2236 de su alto linaje. Ya a todos la muerte

2237 atrapados tenía y el único de ellos

2238 que vivo quedaba, aquel que lloraba

2239 a sus nobles parientes, lo mismo pensó:

2240 que ya poco tiempo podría gozar

2241 de su buen patrimonio. El túmulo estaba,

2242 nuevo y dispuesto, en lo alto de un risco

2243 a la orilla del mar, en sitio seguro.

2244 Puso allá dentro el señor de las joyas

2245 el rico legado, las piezas de oro.

2246 Con pocas palabras entonces habló:

2247 "¡Oh tierra, ten tú, pues los héroes no pueden,

2248 el viejo tesoro! ¡De ti lo arrancaron

2249 valientes antaño! Muerte en la guerra,

2250 en terrible combate, les cupo a mis deudos;

2251 perdieron su vida mis nobles parientes,

2252 la sala dejaron. No tengo a ninguno

2253 que ciña esta espada, que pula esta copa

2254 valiosa y brillante; los bravos murieron.

2255 Del sólido yelmo que el oro embellece

2256 el adorno caerá: duermen aquellos

2257 que bien cuidarían del casco de guerra.

2258 Ahora la malla que el golpe del hierro

2259 al quebrarse el escudo una vez aguantó

2260 como el dueño se pudre; no sale ya nunca

2261 la cota anillada entre gente animosa

2262 cubriendo al guerrero. Ya el arpa no suena,

2263 la tabla del gozo, no vuela festivo

2264 en la sala el halcón ni trota en los patios

2265 el ágil caballo. ¡Se lleva a menudo

2266 la muerte violenta a los seres humanos!"

2267 Así se quejaba con ánimo triste

2268 el que a nadie tenía; de día y de noche

2269 apenado vagaba y luego la muerte

2270 su pecho tocó. Abierto el tesoro

2271 lo vino a encontrar el nocturno enemigo,

2272 el reptil fogueante que hurga las tumbas,

2273 el torvo dragón que en la noche revuela

2274 entre llamas horribles. ¡Mucho le temen

2275 los hombres del mundo! Él busca de siempre

2276 tesoros ocultos; luego este viejo,

2277 sin cosa que gane, los guarda y vigila.


El dragón descubre la violación del tesoro. Su venganza.


2278 Así la serpiente trescientos inviernos

2279 llevaba guardando los ricos anillos

2280 allá en su mansión cuando vino aquel hombre

2281 a encenderle su furia. Llevóle a su amo

2282 la copa adornada, con ella a su dueño

2283 la paz le pedía. Descubiertas las joyas,

2284 mermadas quedaron y obtuvo el perdón

2285 aquel pobre proscrito. Admiró a su señor

2286 la magnífica pieza de tiempos antiguos.

2287 El reptil despertó y empezaron sus iras.

2288 Allá olfateando halló por las rocas

2289 las huellas del hombre que astuto y mañoso

2290 muy cerca llegó de su propia cabeza.

2291 ¡Así puede un guerrero no urgido a morir

2292 evitar su desgracia, si tiene la ayuda

2293 del Dios Poderoso! El guardián del tesoro

2294 afanoso en la cueva trató de encontrar

2295 al ladrón que le hurtó cuando estaba dormido.

2296 Fogueante de furia, en torno a la tumba

2297 miró y rebuscó, mas hombre ninguno

2298 afuera se hallaba. ¡Pero él la pelea,

2299 el combate, quería! Buscando la copa

2300 a su gruta volvió: comprobó de este modo

2301 que alguno de cierto tocó sus riquezas,

2302 llevóse la joya. El guardián del tesoro

2303 con gran impaciencia esperó hasta la noche. 161

2304 Estaba rabioso el señor de la tumba:

2305 el robo del vaso pensaba el maligno

2306 vengarlo con fuego. El día acabó:

2307 eso diole contento; no más en su cueva

2308 tenerse podía. Remontó presuroso,

2309 entre llamas, su vuelo. Comenzó la desgracia

2310 que al pueblo le vino y que pronto daría

2311 una muerte fatal al benigno monarca.

2312 El monstruo su fuego empezó a vomitar

2313 incendiando las casas. ¡De las llamas el brillo

2314 a la gente espantaba! ¡Nadie quería

2315 el feroz volador que con vida quedase!

2316 Lejos y cerca se pudo observar

2317 la horrible proeza del duro enemigo,

2318 cómo la sierpre hostigaba a los gautas

2319 y mal les hacía. Antes del alba

2320 corrió a su tesoro, a su oculta guarida.

2321 Apresados en fuego a los hombres dejó,

2322 entre llamas ardientes. Confiaba en su fuerza

2323 y su firme reducto. ¡Le fallaron después!


Beowulf decide enfrentarse con el dragón. La sucesión de Híglak. Sobre las guerras entre gautas y suecos.


2324 Pronto a Beowulf el espanto se dijo

2325 de exacta manera, cómo su sala,

2326 el hermoso palacio, entre llamas ardió,

2327 la mansión de los gautas. Llenóse de pena

2328 el valiente caudillo, agobiado su pecho.

2329 El monarca pensó si no habría violado

2330 las leyes eternas, así enfureciendo

2331 al Señor Poderoso; conturbóse su mente

2332 con tristes ideas que él nunca tuviera.

2333 Había incendiado el dragón fogueante

2334 el reducto del pueblo, la franja de tierra

2335 a la orilla del mar. El intrépido rey,

2336 protector de los wedras, vengarse pensó.

2337 El gran soberano, el señor de su gente,

2338 mandó que le hicieran, de hierro tan sólo,

2339 un escudo excelente: él sabía muy bien

2340 que poco ante el fuego podría ayudar

2341 la madera del tilo. Estaba fijado 162

2342 que allá agotaría su vida terrena

2343 el famoso monarca, y también el reptil

2344 que guardó tanto tiempo su rico tesoro.

2345 No creyó necesario el rey dadivoso

2346 enfrentarse con muchos, con tropa nutrida,

2347 al de rápido vuelo, pues no le asustaba.

2348 En poco tenía el vigor de la sierpe,

2349 su fuerza y poder: ya él muchas veces

2350 se puso en peligro en feroces combates,

2351 en choques de guerra, después que la sala,

2352 varón victorioso, de Ródgar salvó

2353 con su puño abatiendo a la gente de Gréndel,

2354 la raza maligna. Tampoco fue mala 163

2355 la recia batalla en que Híglak cayó,

2356 cuando el rey de los gautas, amigo del pueblo,

2357 quedóse sin vida en la tierra frisona;

2358 al hijo de Rédel el sorbo del hierro,

2359 su herida, mató. Solamente Beowulf 164

2360 regresó por las aguas, nadando con fuerza:

2361 treinta cotas de malla en su brazo tenía

2362 el osado guerrero al echarse a las olas.

2363 Mal los chatuarios que al noble atacaron

2364 con duros escudos pudieron jactarse

2365 del fiero combate: pocos lograron

2366 salvarse del héroe y volver a sus casas.

2367 El hijo de Ekto, solo y con pena,

2368 a través de los mares nadó hasta su gente.

2369 Entonces Higeda ofrecióle riquezas,

2370 el reino y el trono: no creía que el hijo

2371 —ya Híglak sin vida— fuese capaz

2372 de guardar la nación de enemigos ataques.

2373 Mas el pueblo, afligido, por medio ninguno

2374 logró convencer al valiente varón

2375 de que rango tomara más alto que Hárdred,

2376 se dejase elegir como rey de su gente.

2377 Fiel y amistoso consejo le dio 165

2378 hasta el día en que pudo, alcanzada la edad,

2379 gobernar a los gautas. Dos exiliados 166

2380 por mar le llegaron, los hijos de Óhter;

2381 habíanse opuesto al señor skildingo,

2382 al famoso monarca, el más excelente

2383 de todos los reyes que han dado regalos

2384 en tierra de suecos. Por aquello murió:

2385 el hijo de Híglak les dio su acogida

2386 y pagóselo el hierro con golpe mortal.

2387 De nuevo a su reino el hijo de Ongento

2388 después se volvió tras la muerte de Hárdred;

2389 en el trono dejaba al osado Beowulf

2390 como rey de los gautas. ¡Fue un gran soberano!

2391 Él supo cobrarse llegado el momento 167

2392 la muerte del príncipe: Ádgils obtuvo,

2393 exiliado, su ayuda; al hijo de Óhter

2394 tropa le dio que con él embarcara,

2395 equipos y gente, y éste vengóse

2396 en el gélido mar abatiendo al monarca.


Beowulf va en busca del dragón. Sobre la muerte de Hérbald.


2397 Ya el hijo de Ekto se había salvado

2398 de muchos peligros en duros combates,

2399 feroces encuentros, cuando vino aquel día

2400 en que tuvo que darle batalla a la sierpe.

2401 Con once guereros el rey de los gautas

2402 marchó enfurecido a buscar al reptil.

2403 Ya bien conocía cuál era el motivo

2404 del odio a su gente; la copa famosa 168

2405 la obtuvo de aquel cuya mano la halló.

2406 Iba en la tropa —era el número trece—

2407 el pobre causante del mal descalabro:

2408 viose obligado —agarrábalo el miedo—

2409 a mostrar el camino. Con poco contento

2410 los vino a llevar donde estaba la tumba

2411 —una cueva en la tierra muy cerca del mar,

2412 de agitadas corrientes— que dentro guardaba

2413 los ricos tesoros. Vigilaba sus joyas

2414 el viejo guardián, la sierpe rabiosa,

2415 en la oculta caverna. ¡En riesgo terrible

2416 poníase el hombre que allá se metía!

2417 Sentóse en la roca el intrépido rey;

2418 despidióse el afable señor de los gautas

2419 del grupo de amigos. Pesaroso se hallaba 169

2420 y dispuesto a la muerte: se acercaba su fin,

2421 se aprestaba el destino a llevarse al anciano,

2422 a privarlo del alma, a quitarle el aliento

2423 y sacarlo del cuerpo. ¡Ya poco estaría

2424 la vida del noble a su carne amarrada!

2425 Dijo Beowulf, el hijo de Ekto:

2426 "Ya siendo muy joven me vi con frecuencia

2427 en feroces batallas; de todas me acuerdo.

2428 Siete años tenía y al rey generoso

2429 mi padre me dio; el ínclito Rédel

2430 consigo me tuvo. ¡Mucho me honraba

2431 —tal hace un pariente— con joyas y fiestas!

2432 Allá en su mansión con el mismo cariño

2433 tratábame a mí que trataba a sus hijos

2434 Hérbald o Hedkin o Híglak, mi rey.

2435 "La acción del hermano, de torpe manera, 170

2436 al mayor le dispuso su lecho de muerte

2437 el día en que Hedkin mató a su señor

2438 con la flecha salida del arco curvado:

2439 errando su blanco, al hermano la vida

2440 quitóle el hermano con dardo sangriento.

2441 Mal esta muerte que el pecho apenaba 171

2442 cobrarse podía, y así el valeroso,

2443 el noble, cayó sin que nadie pagara.

2444 "Semejante es a éste el dolor que acongoja 172

2445 al anciano varón cuyo hijo muchacho

2446 en la horca cabalga. Allá se lamenta

2447 con triste cantar ante el hijo que pende,

2448 delicia del cuervo; el viejo, impotente,

2449 no encuentra ya modo en que pueda ayudarle.

2450 Cada día recuerda tan pronto amanece

2451 la muerte del hijo; ya poco le importa

2452 que luego en su casa le pueda nacer

2453 un nuevo heredero, pues aquel que tenía

2454 por mala desgracia la vida perdió.

2455 Apenado contempla la alcoba del hijo, 173

2456 la sala desierta: el viento la barre,

2457 no alberga rumor; en sus túmulos duermen

2458 los nobles jinetes; ya el arpa no suena

2459 alegrando el lugar como antaño solía.

2460 Se retira a su lecho y entona su queja,

2461 al otro lo añora; parécenle enormes

2462 la tierra y vivienda. "De la misma manera

2463 el señor de los wedras por Hérbald lloraba

2464 con mucho pesar. Venganza ninguna

2465 tomarse podía de aquel desafuero,

2466 no le era posible hostigar al culpable,

2467 aunque poco lo amaba, con saña enemiga.

2468 Entonces el rey, por la pena que tuvo,

2469 partió de este gozo a la luz del Señor;

2470 como todo monarca, dejóle a su hijo 174

2471 al marchar de este mundo el palacio y el reino.


Sobre las guerras entre gautas y suecos. Beowulf se despide de sus hombres.


2472 "Hubo guerra y querella entre suecos y gautas, 175

2473 combate en las aguas, batalla terrible

2474 y con odio feroz, tras la muerte de Rédel,

2475 al hacerse atrevidos los hijos de Ongento,

2476 en la brega valientes. No quisieron la paz

2477 que reinaba en el lago: por el Alto del Resna 176

2478 a menudo atacaban matando a traición.

2479 Mis nobles parientes —es bien conocido—

2480 tomaron venganza de tales ultrajes,

2481 aunque el uno por ello pagó con su vida,

2482 costóle ese precio: en aquella refriega

2483 Hedkin cayó, el señor de los gautas.

2484 He oído que al alba el hermano al hermano 177

2485 vengó con el hierro matando al culpable

2486 cuando Ongento se puso delante de Éfor:

2487 rajósele el yelmo y el viejo skilfingo

2488 fue herido de muerte por brazo seguro

2489 que poco dudó, recordando la injuria.

2490 "Con mi espada brillante pagué en las batallas

2491 —¡lo quiso mi suerte!— los ricos tesoros

2492 que obtuve de Híglak. Tierras me dio,

2493 dominios y predios. A los gépidos nunca

2494 debió recurrir o a la gente danesa

2495 al reino de suecos tratando de hallar

2496 un guerrero peor y comprarlo con oro,

2497 pues a todo combate yo siempre corría

2498 y luchaba el primero. De este modo lo haré 178

2499 mientras goce de vida y resista mi hierro

2500 que en tantos momentos me ha dado su apoyo

2501 después que mi mano, ante todos los héroes,

2502 a Dágref mató, al intrépido huga.

2503 En modo ninguno llegó a presentarle

2504 al monarca frisón el adorno del pecho,

2505 pues antes el bravo —portaba la enseña—

2506 quedóse sin vida. No cayó por la espada:

2507 mi puño terrible paróle la sangre

2508 y quebróle su cuerpo. ¡Ahora mi mano

2509 y mi hierro potente obtendrán el tesoro!"

2510 Así dijo Beowulf atrevidas palabras

2511 por última vez: "Con frecuencia de joven

2512 me expuse en la guerra. De nuevo a mi edad,

2513 ya anciano caudillo, entraré en el combate

2514 a ganarme renombre, si el torvo enemigo

2515 del túmulo sale y conmigo se enfrenta".

2516 Ya para siempre después despidióse

2517 de todos sus hombres, de la tropa querida

2518 equipada con yelmos: "Por la sierpe no iría

2519 con hierro y con armas si sólo supiese

2520 de qué otra manera podría vencer,

2521 como hice con Gréndel, al hosco dragón;

2522 pero ahora me aguardan sus cálidas llamas

2523 y pútrido aliento y por ello me cubro

2524 con cota y escudo. No he de dar ante el monstruo

2525 ni un paso hacia atrás. Nuestra lucha decida

2526 en lo alto del risco el destino que rige

2527 y gobierna a los hombres. Me incita la furia:

2528 demorarme no quiero anunciando su fin.

2529 Mirad desde el monte, oh mis bravos guerreros

2530 con cotas de malla, cuál de nosotros

2531 soporta mejor sus mortales heridas

2532 tras este combate. En él poco podríais:

2533 no hay otro varón, sino yo solamente,

2534 que pueda enfrentarse al maligno reptil,

2535 que realice la hazaña. ¡Yo con mi fuerza

2536 ese oro obtendré o en la fiera batalla

2537 que vidas destruye caerá vuestro rey!"

2538 Levantóse el valiente, el señor bajo el yelmo,

2539 tomando su escudo; con sus buenos pertrechos,

2540 fiado en su fuerza, hacia el risco avanzó.

2541 ¡De muy otra manera el cobarde se porta!


Beowulf comienza su lucha con el dragón.


2542 El hombre excelente que antaño se viera

2543 en frecuentes combates, en duros encuentros

2544 de gente de a pie, descubrís en la montaña

2545 la entrada de piedra: por allá de la gruta

2546 salía terrible un ardiente oleaje

2547 de pérfidas llamas. Nadie al tesoro

2548 ni un solo momento acercarse podía

2549 que no lo quemara en su fuego el dragón.

2550 El príncipe gauta furioso se hallaba;

2551 con fuerza arrojó su palabra del pecho,

2552 gritó, valeroso, y su voz resonó,

2553 su llamada de guerra, en la roca grisácea.

2554 Allá hubo combate. Oyó el desafío

2555 el guardián del tesoro. ¡Ya mal a un arreglo

2556 llegarse podía! De la cueva, espantoso,

2557 primero salió el aliento del monstruo,

2558 su cálido fuego: la tierra tronó.

2559 Se guardó de la sierpe el señor de los gautas,

2560 al pie de la peña, elevando su escudo.

2561 Dispuesta a la lucha se hallaba la fiera

2562 de cola enroscada. El bravo monarca

2563 su hierro empuñó, la pieza valiosa

2564 de filo potente. Miedo sintieron,

2565 el uno del otro, los dos enemigos.

2566 El rey de su pueblo detrás del escudo

2567 animoso esperó cuando el torvo reptil

2568 se dispuso al ataque: equipado aguardaba.

2569 La feroz entre llamas reptando corrió 179

2570 a encontrar su destino. Al famoso caudillo

2571 salvóle el escudo la vida y el cuerpo

2572 por tiempo más breve que él se pensaba.

2573 En su vida ésta fue la primera ocasión

2574 en que usó su valor sin que gloria en la lucha

2575 la suerte le diera. El rey de los gautas

2576 el brazo elevó: su espada excelente

2577 cayó sobre el monstruo, mas al filo brillante

2578 detúvolo el hueso; no tanto mordió

2579 como el gran soberano —en apuro se hallaba—

2580 lo hubiese querido. Fue mucha la rabia

2581 del fiero guardián tras el golpe terrible:

2582 su fuego lanzó, las llamas ardientes

2583 muy lejos llegaron. No le cupo victoria

2584 al príncipe gauta; fallóle en la brega

2585 —no así lo debía— su espada valiosa,

2586 su hierro heredado. Poco contento

2587 le daba al famoso hijo de Ekto

2588 tener que partir y dejar este mundo;

2589 aunque no lo quería, buscarse debió

2590 una otra morada. ¡Para todos termina

2591 esta vida terrena! Los dos enemigos

2592 con mucha premura otra vez se atacaron;

2593 el horrible guardián —jadeante su pecho—

2594 furioso avanzó. El rey de su gente,

2595 apresado en las llamas, agobio sufría.

2596 No corrió sin embargo en su ayuda la tropa,

2597 no hicieron con él los intrépidos héroes

2598 un corro aguerrido: huyeron al bosque

2599 en temor de sus vidas. Uno sólo en su pecho

2600 la pena sintió. ¡El que bien considera

2601 no olvida jamás lo que un vínculo exige!


Wíglaf se dispone a ayudar a Beowulf.


2602 Llamábase Wíglaf, hijo de Wistan, 180

2603 un bravo señor, un noble skildingo

2604 pariente de Álfer. Vio que su rey

2605 bajo el yelmo de guerra el ardor padecía.

2606 Recordó los favores que de él recibiera:

2607 la rica mansión de la estirpe wegmunda,

2608 los muchos derechos que obtuvo su padre.

2609 Ya no quiso aguardar: agarróse el escudo,

2610 el tilo amarillo, y su espada sacó,

2611 la que fue en otro tiempo del hijo de Óhter,

2612 el hierro de Anmundo. A éste en la guerra 181

2613 —exiliado se hallaba— con filo temible

2614 Wistan mató y llevóle a su tío

2615 el yelmo adornado, la cota anillada

2616 y la espada potente. Él obtuvo de Onela

2617 el arnés de batalla que Anmundo vistió,

2618 su equipo de guerra. No se habló de venganza

2619 aunque habíale muerto a su propio sobrino.

2620 Tuvo él muchos años las armas guardadas,

2621 la cota y el hierro, esperando a que el hijo

2622 se hiciera capaz, como el padre, de hazañas

2623 Allá entre los gautas ricos pertrechos,

2624 muchos, le dio, cuando ya de este mundo

2625 el anciano partía. Nunca hasta entonces

2626 habíase visto aquel joven vasallo

2627 ayudando a su rey en un duro combate.

2628 Ni su mente dudó ni falló en la pelea

2629 la herencia del padre. ¡Bien la serpiente 182

2630 lo vino a saber cuando allá se encontraron!

2631 Wíglaf habló a los otros diciendo

2632 —enojado se hallaba— furiosas palabras:

2633 "Yo el día recuerdo en que estando en la sala

2634 bebiendo hidromiel juramento prestamos

2635 al gran soberano que anillos nos daba

2636 de estar a su lado si falta le hacía

2637 y pagarle en la lucha las cotas de guerra,

2638 los yelmos y espadas. Por propio deseo

2639 nos quiso elegir para esta jornada

2640 —incitó nuestro brío, estas joyas me dio—

2641 pues él nos tenía por bravos guerreros,

2642 por héroes sin tacha. Sin embargo el caudillo,

2643 el rey de su pueblo, solo y sin nadie

2644 pensaba abordar esta hazaña excelente,

2645 pues más que ninguno su fama ganó

2646 con osadas acciones. Ha llegado el momento

2647 en que mucho al monarca el apoyo le urge

2648 de buenos vasallos. ¡Acudamos al rey!

2649 ¡Prestémosle ayuda! ¡El fuego terrible

2650 y las llamas lo abrasan! Dios es testigo

2651 que yo por mi parte prefiero morir

2652 con mi buen soberano, quemado mi cuerpo.

2653 No será con honor que a la sala volvamos 183

2654 llevando el escudo, si antes no hacemos

2655 que el monstruo perezca y salvamos la vida

2656 del príncipe wedra. He aquí lo que sé:

2657 que jamás mereció el que él solamente

2658 entre todos los gautas su agobio soporte

2659 y caiga en la lucha. ¡Ya juntos estemos

2660 con yelmo y espada, con cota y arnés!"


Wíglaf lucha junto a Beowulf. Entre los dos matan al dragón.


2661 Por la horrible humareda avanzó con el yelmo

2662 a ayudar a su rey. Brevemente le habló:

2663 "¡Oh querido Beowulf, no dejes de hacer

2664 lo que en tiempo lejano, de joven, juraste:

2665 que nunca en tu vida querrías que en nada

2666 menguase tu fama. ¡Empléate ahora

2667 con toda tu fuerza, oh valiente señor

2668 de gloriosas hazañas! ¡Yo te presto mi apoyo!"

2669 Tras estas palabras el torvo reptil,

2670 la sierpe maligna, entre llamas ardientes

2671 de nuevo atacó buscando con odio

2672 a sus dos enemigos. Destruyeron su escudo

2673 las olas de fuego; al joven vasallo

2674 defensa ninguna su cota le daba

2675 y presto se puso detrás del broquel

2676 de su noble pariente: quemaron el suyo,

2677 del todo, las llamas. Nuevamente el monarca

2678 en su fama pensó: terrible en su brío 184

2679 dio con la espada —era mucha su ira—

2680 en el cráneo del monstruo. Quebróse la Négling,

2681 su hierro a Beowulf le falló en la pelea,

2682 el antiguo y grisáceo. Estaba fijado

2683 que de hoja ninguna pudiera valerse

2684 en un duro combate; era tanta su fuerza

2685 —así se refiere— que nunca una espada

2686 su golpe aguantó cuando el arma valiosa

2687 en la lucha empuñaba: allá las rompía.

2688 Su tercera embestida inició la serpiente,

2689 el dragón fogueante enemigo del pueblo;

2690 cuando tuvo ocasión se lanzó sobre el héroe

2691 con rabia y con llamas: su cuello completo

2692 atrapó entre sus dientes. Cubrióse de sangre,

2693 con fuerza brotó el sudor de la herida. 185

2694 He oído que el noble mostró su coraje 186

2695 ayudando al monarca en el grave peligro;

2696 era un hombre capaz y de espíritu fiero.

2697 No buscó la cabeza; mas él, valeroso, 187

2698 su brazo quemó cuando, al rey asistiendo,

2699 hirió a la serpiente un poco más bajo.

2700 El armado guerrero hasta el puño su hierro,

2701 adornado, clavó y al instante las llamas

2702 allá decrecieron. Sus sentidos el rey

2703 recobró nuevamente y sacando un puñal

2704 que en la cota llevaba, afilado y temible,

2705 el príncipe en dos al reptil dividió.

2706 A la sierpe abatieron, quedóse sin vida;

2707 ambos parientes juntos lograron

2708 que el monstruo cayera. ¡Así debe un vasallo

2709 apoyar a su rey!


Beowulf, mortalmente herido, le pide a Wíglaf que le muestre el tesoro del dragón.


El noble monarca

2710 victoria ninguna después ganaría:

2711 fue su última hazaña. El mordisco fatal

2712 del dragón de la cueva al instante empezó

2713 a quemarle y dolerle: supo el valiente

2714 que horrible en su pecho el dañino veneno

2715 con fuerza corría. El sabio señor

2716 al pie de los muros buscóse un asiento;

2717 admiró la mansión que gigantes hicieran, 188

2718 cómo los arcos en firmes pilares

2719 formaban la sala allá bajo tierra.

2720 Por sus manos entonces el bravo vasallo,

2721 excelente guerrero, con agua lavó

2722 al famoso caudillo —exhaustas sus fuerzas,

2723 cubierto de sangre— y quitóle su yelmo.

2724 Hablóle Beowulf —abundante manaba

2725 su herida mortal. Estaba seguro

2726 que ya se agotaba su tiempo de vida,

2727 su gozo en la tierra; al total de sus días

2728 el fin le llegó, se acercaba su muerte—:

2729 "Ahora a mi hijo podría entregarle

2730 mi arnés de batalla, si algún heredero

2731 me hubiese nacido, algún sucesor

2732 que de mí descendiera. He regido a mi gente

2733 por años cincuenta: nunca un monarca

2734 de tierras vecinas tuvo el valor

2735 de venir a atacarme con armas de guerra,

2736 de hacerme quebranto. En mi reino me estuve

2737 guardando lo mío, apurando mi suerte;

2738 ni buscaba querella ni hacía jamás

2739 juramentos en falso. Ahora por ello

2740 me siento feliz —ya de cierto perezco—,

2741 pues no ha de acusarme de muertes ajenas

2742 el Dios Celestial cuando en mí se separen

2743 la vida y el cuerpo. ¡Oh Wíglaf amado,

2744 corre al momento a la cueva rocosa

2745 a buscar el tesoro, que el torvo enemigo,

2746 de joyas privado, ya duerme su muerte!

2747 Apresúrate mucho y haz que examine

2748 las viejas riquezas, que de cerca contemple

2749 las piedras brillantes: después que las vea

2750 podré confortado marcharme del mundo

2751 y del reino que yo tanto tiempo he tenido".


Wíglaf le lleva a Beowulf parte del tesoro. Beowulf muere.


2752 He sabido que luego, tras estas palabras,

2753 el hijo de Wistan allá obedeció

2754 al herido monarca: entró en la caverna

2755 vistiendo su cota, su arnés de combate.

2756 El bravo encontró cuando dentro se hallaba,

2757 el varón victorioso, abundantes riquezas,

2758 magníficas joyas que el suelo cubrían;

2759 a lo largo del muro, en la sala del monstruo,

2760 del fiero dragón, estaban las copas

2761 de héroes antiguos, ya faltas de adorno

2762 y sin brillo ninguno; muchos yelmos había,

2763 mohosos y viejos, y anillos también

2764 hábilmente trenzados. ¡A menudo el tesoro

2765 en la tierra escondido al varón sobrevive,

2766 quienquiera que sea, que allá lo ocultó!

2767 Después, sobre el oro, vio que pendía

2768 un dorado estandarte, excelente trabajo

2769 de ágiles manos. Era tanto su brillo

2770 que bien al valiente alumbrábale el suelo

2771 y el rico tesoro. No estaba en su cueva

2772 el furioso reptil. ¡Por el hierro murió!

2773 He oído que un hombre se pudo adueñar

2774 de las piezas que antaño gigantes hicieran.

2775 Copas y fuentes cargóse en el pecho

2776 según su criterio y también el pendón,

2777 reluciente, tomó. Cayó por la espada

2778 del viejo monarca —de acero su filo—

2779 aquel que las joyas había guardado

2780 por tiempo muy largo. Vomitando de noche

2781 su fuego terrible de llamas mortales

2782 del oro cuidó hasta el fin de sus días.

2783 El buen mensajero ansiaba volver

2784 con su rico botín; agobiaba la duda

2785 al heroico señor de si afuera en el llano

2786 hallaría con vida donde él lo dejara

2787 al muy malherido rey de los wedras.

2788 Llegó con el oro ante el noble caudillo;

2789 estaba el monarca cubierto de sangre,

2790 cercana su muerte. Lavó nuevamente

2791 con agua su rostro. Breves palabras

2792 el príncipe dijo; el anciano, apenado,

2793 entonces habló —el tesoro miraba—:

2794 "Doy gracias al Rey que las cosas gobierna,

2795 al Dios de la Gloria, al Eterno Señor,

2796 por las muchas riquezas que ahora contemplo,

2797 por dejarme vivir hasta haberlas ganado

2798 y podérselas dar en herencia a mi gente.

2799 Ahora que yo el tesoro he pagado

2800 entregando mi vida, encargaos vosotros

2801 del bien de mi pueblo. ¡Se acerca mi fin!

2802 "Haz que mis bravos, después que me quemen,

2803 alto en la costa un túmulo erijan:

2804 corone grandioso la Punta Ballenas

2805 dando a mi gente memoria de mí

2806 y por ello la llamen los hombres de mar

2807 el Peñón de Beowulf, cuando surquen sus naves,

2808 de lejos venidas, las lúgubres aguas".

2809 El fiero caudillo sacóse del cuello

2810 un dorado collar; al joven guerrero,

2811 al vasallo, lo dio con su yelmo brillante

2812 y la cota anillada: "Disfrútalos tú;

2813 el último eres de nuestro linaje,

2814 la estirpe wegmunda; ya trajo el destino

2815 a mis nobles parientes, heroicos señores,

2816 a todos, la muerte. ¡Ya parto tras ellos!"

2817 Habló de este modo el anciano monarca

2818 por última vez antes que fuese

2819 a la pira y el fuego. Entonces su alma

2820 del pecho salió a buscarse su premio.


Wíglaf acusa de cobardía a los gautas que no fueron a luchar con su señor.


2821 Fue mucha la pena del joven vasallo

2822 al ver que en el suelo agotaba su fuerza

2823 y quedaba sin vida el hombre del mundo

2824 que más estimaba. El que muerte le dio,

2825 el dragón de la cueva, también abatido

2826 en tierra yacía. Ya dejó de guardar

2827 el maligno reptil su excelente tesoro,

2828 pues recias espadas, hierros forjados

2829 con duro martillo, le hicieron caer.

2830 Tirado por tierra quedó el volador

2831 —quieto y herido— cerca del oro;

2832 ya dejó de volar y correr por el aire

2833 en las noches oscuras, de elevarse orgulloso,

2834 señor de sus joyas. ¡Muerto cayó 189

2835 por la fuerza del puño del bravo caudillo!

2836 Pocos valientes había en el reino

2837 —así lo escuché— que, por más que gustasen

2838 de fieras hazañas, hubieran querido

2839 exponerse al aliento de aquel malhechor

2840 tomar con sus manos el rico tesoro,

2841 de haber encontrado despierto al guardián

2842 que la tumba habitaba. Con su muerte pagó

2843 el heroico Beowulf las magníficas joyas.

2844 El uno y el otro llegaron al fin

2845 de sus vidas terrenas. No mucho más tarde

2846 salieron del bosque los poco animosos,

2847 los malos vasallos —diez en total—

2848 que no se atrevieron a usar de sus lanzas

2849 estando su rey en tan grave peligro.

2850 Con vergüenza acudieron llevando el escudo

2851 y las cotas vistiendo ante el príncipe muerto,

2852 A Wíglaf miraban. Estaba sentado,

2853 excelente varón, junto al hombro del rey:

2854 de animarlo trataba —cansado— con agua,

2855 mas poco podría, por más que quisiera,

2856 hacer que en el mundo con vida quedara,

2857 alterar los designios de Dios Poderoso.

2858 El Eterno Señor entonces regía,

2859 lo mismo que ahora, el destino del hombre.

2860 Duras palabras le dijo al momento

2861 el intrépido joven al grupo cobarde;

2862 Wíglaf habló, el hijo de Wistan

2863 —de mala manera a la tropa miraba—:

2864 "Bien puede afirmarse diciendo verdad

2865 del egregio caudillo que os dio en su palacio

2866 los ricos arneses que puestos tenéis,

2867 de aquel que en la sala con mucha frecuencia

2868 regalo os hacía de cotas y yelmos

2869 —de su gente pensaba el señor de vasallos

2870 que era imposible encontrarla mejor—,

2871 que en balde entregaba tan buenos pertrechos:

2872 sin apoyo ninguno se vio en el combate.

2873 Mal pudo ufanarse el magnánimo rey

2874 del valor de sus hombres. Pero Dios permitió,

2875 el Señor de Victorias, que él con la espada,

2876 apurado y con fuerza, su muerte vengara.

2877 De poco mi ayuda servirle podía

2878 en la brega feroz, mas yo desde luego,

2879 esforzándome mucho, asistí a mi pariente;

2880 herí con mi hierro al mortal enemigo

2881 y su furia perdió: cedieron las llamas

2882 que el monstruo arrojaba. ¡Pocos tenía

2883 a su lado el valiente al llegarle su fin!

2884 "Ya nunca de nuevo os serán ofrecidas

2885 espadas o joyas que luego en herencia

2886 reciban los vuestros. Privados de patria

2887 y errantes por siempre tendrán que vagar

2888 los de vuestro linaje, así que los reyes

2889 de tierras lejanas conozcan la huida,

2890 la mala traición. ¡Para un noble guerrero

2891 mejor es la muerte que vida sin gloria!"

2892 Mandó que la lucha se hiciese saber 190

2893 en el alto reducto: toda aquella mañana

2894 aguardaron allá, pesarosos, los hombres

2895 armados de escudos, esperando la nueva

2896 bien de la muerte o bien del regreso

2897 del gran soberano.


Un mensajero informa a los gautas de la muerte de Beowulf. Sobre las guerras entre gautas y suecos.


Nada el jinete

2898 al llegar al reducto calló del mensaje;

2899 de exacta manera ante todos lo dijo:

2900 "Yace el afable señor de los wedras,

2901 el príncipe gauta, en su lecho de muerte:

2902 lo privó de su vida el horrible dragón.

2903 A su lado, por tierra, se encuentra el reptil,

2904 por la daga abatido; de ninguna manera

2905 logró con su espada causarle una herida

2906 a la torva serpiente. Wíglaf ahora,

2907 el hijo de Wistan, está con Beowulf;

2908 guarda el vasallo al monarca sin vida,

2909 con ánimo triste velando quedó

2910 al amigo y al monstruo. "Guerra terrible

2911 a los gautas aguarda, pues pronto sabrán

2912 los frisones y francos en tierras lejanas

2913 la muerte del rey. De los hugas el odio, 191

2914 feroz, comenzó cuando Híglak les vino

2915 mandando su flota a la costa frisona.

2916 Allá los chatuarios le hicieron morir:

2917 le atacaron con brío y con fuerzas mayores

2918 y el bravo en su cota sin vida quedó,

2919 cayó entre su gente. ¡No pudo premiar

2920 el valor de sus hombres! Ninguna amistad

2921 desde entonces nos tiene el señor merovingio.

2922 "Tampoco confío en la paz y la fe

2923 que nos guarden los suecos. Es bien conocido 192

2924 que Ongento mató por el Bosque del Cuervo

2925 al intrépido Hedkin, al hijo de Rédel,

2926 así castigando el ataque atrevido

2927 que hicieron los gautas al pueblo skildingo;

2928 pronto el monarca, el padre de Óhter, 193

2929 viejo y terrible, arrancóle su vida

2930 al caudillo del mar. A la anciana señora,

2931 a su esposa, libró —despojada de adornos—:

2932 ella era de Onela y de Óhter la madre.

2933 A la gente enemiga después persiguió

2934 y éstos huyeron con grandes apuros,

2935 privados de príncipe, al Bosque del Cuervo.

2936 Sitió con su tropa a los hombres heridos

2937 que al hierro escaparon; por toda la noche

2938 a la hueste vencida le hizo amenaza,

2939 diciendo que al alba daríales muerte

2940 a unos el filo y a otros la horca

2941 que al pájaro alegra. "A los tristes guerreros

2942 ayuda les vino al llegar la mañana:

2943 de la gente de Híglak oyeron los sones

2944 de trompas y cuernos; acudía el valiente,

2945 las huellas siguió de los nobles varones.

2946 Bien se veían por todo aquel campo

2947 las manchas de sangre de suecos y gautas.

2948 ¡Terrible batalla entre sí mantuvieron!

2949 "Entonces el bravo marchó con su tropa,

2950 el viejo, apenado, a su firme reducto:

2951 debió retirarse el intrépido Ongento.

2952 Él ya conocía la fuerza de Híglak,

2953 su brío en la guerra, y poco creyó

2954 que pudiera oponerse a su gente de mar,

2955 proteger de los gautas su rico tesoro,

2956 la esposa y los hijos: el anciano buscó

2957 tras el muro defensa. Atacados entonces

2958 se vieron los suecos. Los pendones de Híglak

2959 abriéronse paso hasta dentro del fuerte,

2960 la tropa de wedras entró en el reducto.

2961 Allá las espadas hicieron que Ongento,

2962 el canoso caudillo, la vida perdiera:

2963 al rey de su pueblo le cupo la suerte

2964 que Éfor dictó. "Herida espantosa

2965 hízole Wulf, el hijo de Wónred,

2966 al príncipe sueco: brotó bajo el pelo

2967 el sudor de las venas. No quedó acobardado 194

2968 el viejo skildingo: devolvióle al momento

2969 y con fuerza mayor aquel golpe fatal,

2970 tan pronto lo pudo al volverse de nuevo.

2971 No logró el valeroso, el hijo de Wónred,

2972 herir otra vez al anciano monarca,

2973 pues éste su yelmo le hendió en la cabeza

2974 y, cubierto de sangre, abatido quedó,

2975 arrojado por tierra. No era aquélla su hora:

2976 salvóse después a pesar de la herida.

2977 Entonces el fiero vasallo de Híglak 195

2978 —su hermano yacía—, sorteando el escudo,

2979 rajó con su espada, ancha y potente,

2980 el yelmo del rey. El caudillo cayó,

2981 el señor de su pueblo, le vino la muerte.

2982 Entre muchos allá al pariente vendaron; 196

2983 fue recogido tan pronto el destino

2984 les dio, victoriosos, el campo de guerra.

2985 Éfor tomó los despojos del otro

2986 quitándole a Ongento la cota de hierro,

2987 la espada adornada y el yelmo también.

2988 El equipo del viejo ofrecióselo a Híglak,

2989 que quiso aceptarlo y le dijo que premio

2990 entre todos tendría. Así lo cumplió:

2991 al volver a su reino, el príncipe gauta,

2992 el hijo de Rédel, a Éfor y a Wulf

2993 les pagó generoso su hazaña en la guerra.

2994 Le dio a cada uno cien mil de terreno

2995 y trenzados collares —¡nadie el regalo

2996 lo tuvo por malo!— pues fueron valientes.

2997 Su única hija en señal de amistad

2998 a Éfor la dio, que su casa alegrara.

2999 "Tal fue la batalla, la dura querella

3000 y el odio mortal, y ahora me temo

3001 que venga a atacarnos el pueblo de suecos,

3002 pues pronto sabrán que sin vida quedó

3003 nuestro gran soberano, el que a salvo ponía

3004 de gente enemiga el tesoro y el reino

3005 (tras mucha matanza, bravos skildingos), 197

3006 y siempre a sus hombres el bien procuraba,

3007 proezas hacía. "Presto corramos

3008 a ver al monarca por última vez.

3009 A la pira llevemos al rey generoso

3010 que anillos nos daba. No sólo una parte

3011 consuma su hoguera: hay oro abundante,

3012 riquezas sin fin fieramente ganadas,

3013 y ahora, además, las joyas que obtuvo

3014 entregando su vida. ¡Que el fuego las tome!

3015 ¡Las tengan las llamas! No serán de los hombres,

3016 tras él, los adornos ni hermosa doncella

3017 a su cuello pondrá el collar excelente:

3018 con ánimo triste, de oro privados,

3019 errantes irán para siempre en exilio

3020 ahora que el héroe sin risa quedó,

3021 sin gozo y contento. Pronto las lanzas

3022 habrán de tomarse —frías al alba— 198

3023 y blandirse en la mano. ¡No será el despertar

3024 entre sones del arpa! Mas el cuervo negruzco,

3025 el que vuela al acecho, de mucho hablará

3026 cuando al águila cuente que tuvo su fiesta

3027 y al lado del lobo se hartó con los muertos".

3028 Así les expuso las malas noticias

3029 el fiero guerrero. En nada mintió 199

3030 al decir sus palabras.


Los gautas se apoderan del tesoro del dragón.


Levantóse la tropa;

3031 marcharon los hombres con mucho pesar

3032 a la Punta del Águila a ver el portento.

3033 Allá contemplaron, tendido en la tierra,

3034 en su lecho de muerte, al bravo que anillos

3035 antaño les daba. Ya su último día

3036 el valiente vivió; el intrépido rey,

3037 el señor de los wedras, yacía abatido.

3038 Vieron también una extraña criatura,

3039 un maligno reptil, arrojado por tierra,

3040 muerto a su lado: el dragón fogueante,

3041 el feroz enemigo abrasado en sus llamas. 200

3042 No menos medía de veces cincuenta

3043 el tamaño de un pie aquel que a menudo

3044 volaba en la noche y luego a su cueva

3045 volvía de nuevo; mas ya pereció,

3046 ya dejó de habitar en su oculta caverna.

3047 Rodeado se estuvo de fuentes y copas,

3048 de muchos jarrones, valiosas espadas

3049 comidas de orín: mil años la tierra

3050 mantuvo el tesoro en su seno abrazado.

3051 Mas a aquellas riquezas de tiempos antiguos

3052 fuerza terrible les daba un hechizo

3053 y nadie por ello adentrarse podía

3054 en la sala del oro, sino aquel solamente

3055 al que Dios Verdadero, el Señor de Victorias

3056 —Él rige a los hombres—, quisiera otorgarlo,

3057 el varón que el Eterno por digno tuviese.

3058 Allá fue manifiesto que mal acabó 201

3059 quien se hizo en la cueva, con poco derecho,

3060 guardián del tesoro. A uno primero

3061 mató la serpiente, mas luego con furia

3062 vengóse la hazaña. El modo se ignora

3063 en que el tiempo de vida de un bravo guerrero

3064 a su fin llegará y ya en adelante

3065 no pueda en la sala gozar con su gente.

3066 Así con Beowulf, que a la sierpe le vino

3067 buscando combate: el modo ignoraba

3068 en que iría a acabarse su vida en la tierra.

3069 Los nobles señores que el oro ocultaron 202

3070 pusiéronle hechizo hasta el Último Día:

3071 que fuera aquel hombre que hollara el lugar

3072 de pecado culpable, en el templo metido, 203

3073 amarrado al infierno y allá atormentado,

3074 si antes no tuvo —afanoso del oro—

3075 el favor y la gracia del Rey de la Gloria.

3076 Wíglaf habló, el hijo de Wistan:

3077 "A muchos a veces aflige el pesar

3078 que uno solo causó, como aquí nos sucede.

3079 No pudimos llevarle al amado caudillo,

3080 al señor de su pueblo, el debido consejo:

3081 que no se enfrentase al horrible guardián,

3082 sino en paz lo dejara tendido en su cueva,

3083 en ella habitando hasta el fin de los días.

3084 ¡Su destino cumplió! ¡El tesoro tenemos,

3085 con pena ganado! ¡Espantosa la suerte

3086 que al gran soberano, viniendo, le cupo!

3087 "En el túmulo entré para ver lo que había,

3088 el tesoro en la tumba, tan pronto lo pude;

3089 paso me abrí, aunque no sin trabajo,

3090 a la oculta caverna. Luego al instante

3091 tomé con mis manos magnífica carga

3092 de piezas valiosas: aquí se las traje

3093 a mi afable señor, que aún se encontraba

3094 con vida y consciente. Mucho el anciano

3095 a su muerte me dijo: para honrar su recuerdo

3096 mandó que se alzara en el mismo lugar

3097 en que ardiese la pira un túmulo alto,

3098 grande y glorioso, digno del hombre

3099 que tuvo en la tierra la fama mayor

3100 mientras pudo gozar de su reino y reducto.

3101 "Presto vayamos ahora de nuevo

3102 a mirar el tesoro, la gran maravilla

3103 que está en la caverna: yo he de guiaros

3104 de modo que bien y de cerca veáis

3105 los anillos y el oro. Con mucha premura

3106 las andas se hagan: llevaremos en ellas

3107 tan pronto volvamos al noble caudillo,

3108 al amado monarca, allá donde luego

3109 por siempre disfrute de Dios Poderoso".

3110 El hijo de Wistan, fiero en la guerra,

3111 quiso que a muchos su orden llegase,

3112 que los dueños de salas, señores del pueblo,

3113 trajesen la leña a la pira del rey

3114 desde tierras remotas: "Ahora en el fuego

3115 será consumido el egregio varón

3116 que se vio con frecuencia en llovizna de hierros,

3117 cuando nubes de flechas que cuerdas urgían

3118 pasaban por alto del muro de escudos,

3119 el cabo emplumado encauzando a la punta".

3120 Luego el intrépido hijo de Wistan

3121 gente eligió de la tropa del rey,

3122 los siete mejores, y entró con los hombres

3123 —él era el octavo— en la torva guarida;

3124 el que iba delante, guerrero animoso,

3125 llevaba en la mano una antorcha de fuego.

3126 Cuando vieron entonces el rico tesoro

3127 que nadie guardaba y que brillo perdía

3128 escondido en la cueva, no echaron a suertes 204

3129 quién fuera a tomarlo, que todos corrieron

3130 —ninguno dudó— y sacaron afuera

3131 las piezas valiosas. Desde el alto peñasco

3132 arrojaron al mar a la horrible serpiente,

3133 recibieron las aguas al hosco dragón.

3134 Oro trenzado en enorme abundancia

3135 en el carro se puso y llevaron al rey,

3136 al de blanco cabello, a la Punta Ballenas.


Los funerales de Beowulf.


3137 Los gautas entonces allá le erigieron

3138 magnífica pira, como él ordenó,

3139 y de hermosa apariencia: la adornaron con yelmos,

3140 escudos de guerra y brillantes arneses.

3141 En el centro los bravos pusieron con pena

3142 al famoso señor, al amado caudillo.

3143 Altísimas llamas se alzaron después

3144 al prenderse la pira; elevóse del fuego

3145 la negra humareda y se oyó el crepitar

3146 con el llanto mezclado. Cuando el viento cesó

3147 consumido se hallaba, abrasado del todo,

3148 el cadáver del rey. Con ánimo triste

3149 lloraban los hombres al príncipe muerto.

3150 La anciana señora —trenzado el cabello— 205

3151 también entonaba en honor de Beowulf

3152 su doliente lamento; sin cesar repetía

3153 que tiempos terribles al reino aguardaban,

3154 crueles matanzas, pavor de enemigos

3155 y vil cautiverio. La humareda acabó.

3156 Luego los wedras un túmulo alto

3157 erigieron arriba, en el gran promontorio,

3158 de lejos visible a la gente de mar:

3159 diez días tomó construirle su tumba

3160 al osado en la guerra. En torno a sus restos 206

3161 alzaron un muro: el trabajo mejor

3162 que supieron hacer muy expertos varones.

3163 Allá colocaron anillos y joyas, 207

3164 las grandes riquezas que habían tomado

3165 los fieros guerreros del rico tesoro;

3166 la antigua heredad a la tierra la dieron

3167 —oro en lo hondo—, que guárdala aún

3168 sin que traiga provecho, ni entonces ni ahora.

3169 Excelentes señores —doce en total— 208

3170 cabalgaron entonces en torno a la tumba

3171 llorando al monarca con triste lamento:

3172 entonaron su canto y hablaron del rey

3173 elogiando su vida, las nobles hazañas

3174 del bravo diciendo. Es justo que el hombre

3175 dedique alabanza a su amigo y señor

3176 y en su pecho lo llore, cuando llega el momento

3177 en que debe alejarse y partir de su cuerpo.

3178 La muerte del príncipe mucho apenó

3179 a los gautas que un día en su sala moraron;

3180 afirmaban que fue de entre todos los reyes

3181 el más apacible y amante del pueblo,

3182 el más amigable y ansioso de gloria.


FIN de Beowulf

1 Vv. 1-3 En realidad el poema tiene como protagonista a un gauta, Beowulf, cuyo único contacto con Dinamarca fue una visita a ella de tres días.

2 V. 4 Tomar los bancos: conquistar los reductos, subyugar.

3 Vv. 6-7 Skild había llegado de niño a Dinamarca en un barco a la deriva (cf. vv. 44 ss.); su situación fue, pues, en un principio lastimera, ya que carecía de la protección de un clan familiar.

4 V. 10 El paso del pez: el mar.

5 V. 18 No debe confundirse a este Beowulf con el héroe del poema.

6 V. 19 Escania designa aquí los territorios daneses, que entonces comprendían la actual provincia sueca de este nombre y las islas de Seeland, Laaland, Fionia, etc., pero no la península de Jutlandia.

7 V. 20 Esto es, como hizo Beowulf.

8 V. 30 Skildingo quiere decir descendiente de Skild y, por extensión, danés; en este segundo sentido se le aplica al propio Skild.

9 V. 35 Un epíteto frecuente para los reyes germánicos es el de "repartidor de anillos". Anillos ha de entenderse, sin embargo, en un sentido amplio, pues el obsequio más frecuente era en realidad un brazalete.

10 Vv. 48-52 Nótese que Skild llega a Dinamarca y la abandona de la misma misteriosa manera. Las naves funerarias halladas en Escandinavia e Inglaterra presentan un ajuar en todo semejante al aquí descrito. En la de Sutton Hoo (Suffolk), del siglo V, una de las más ricas, se encontró incluso la vara de un estandarte.

11 V. 63 Los skildingos son los suecos.

12 V. 64 No se menciona aquí el reinado de Hérogar, que precedió al de Ródgar (cf. vv. 467 ss.).

13 Vv. 71-3 Se trata simplemente de una alusión a la generosidad del rey.

14 Vv. 82-5 El palacio sería incendiado años después en ocasión de las luchas entre Ródgar e Íngeld (cf. vv. 2024-69). El odio de espadas: la guerra.

15 V. 114 El castigo aludido es el Diluvio Universal (cf. w. 1687 ss.).

16 Vv. 118-9 Por la noche los guerreros solían quedarse a dormir en la misma sala donde se celebraban los banquetes. El rey y otros altos dignatarios disponían de pequeñas alcobas independientes (cf. w. 1235 ss.).

17 Vv. 145-6 Sólo como alojamiento nocturno dejó de usarse el palacio (cf. vv. 411 ss.). Durante el día continuaron las fiestas de que se habla en adelante.

18 Vv. 157-8 Desde el punto de vista legal Gréndel se hallaba en la obligación de compensar económicamente las muertes causadas.

19 Vv. 168-9 Estos versos, oscuros, parecen querer decir que, aunque Gréndel se estaba en el palacio, no por ello recibía en él regalos del rey que luego agradeciera. Una irónica manera de indicar que no gozaba allí del status de un vasallo.

20 V. 175-83 Esta alusión al paganismo de los daneses —o de algunos de ellos— es la única del poema, que en general los presenta, anacrónicamente, como cristianos. Los dioses germánicos fueron considerados tras la conversión como demonios.

21 V. 195 Aparece aquí Beowulf, el héroe del poema, cuyo nombre no se menciona sin embargo hasta el v. 343.

22 V. 199 El viajero del agua: el barco.

23 V. 200 La senda del cisne: el mar.

24 V. 208 El leño del agua: el barco.

25 V. 218 El ave aludida es el cisne. La semejanza se debe a la proa curvada de la embarcación.

26 Vv. 223-4 El Cattegat, entre Suecia y Dinamarca.

27 V. 225 Los wédras: los gautas.

28 Vv 303-6 El verraco era animal consagrado a Frey, el dios de la fertilidad, y se le atribuía un carácter mágico como amuleto, según dice ya Tácito en su Germania (XLV). Se conserva algún yelmo coronado por una de estas figurillas y los hallamos también en varios grabados antiguos.

29 V. 308 El Hérot era ciertamente una construcción de madera.

30 V. 325 Es una referencia a la travesía por mar. El Hérot estaba situado a pocos kilómetros de la costa.

31 Vv. 331-2 Se trata de Wúlfgar, cuyo nombre aparece en v. 348.

32 Vv. 348 Véndel es el extremo norte de la península de Jutlandia.

33 V. 374 Rédel fue el padre y antecesor de Híglak y Beowulf, es por lo tanto sobrino de éste.

34 Vv. 397-8 El ceremonial de la corte germánica prohibía presentarse ante el rey equipado con armas.

35 Vv. 419-24 No está claro si se trata de una sola hazaña o de varias. Quizá es una alusión a la aventura con Breca (cf. vv. 549 ss.).

36 Vv. 445-50 Probablemente en el rito funerario se cubría la cabeza del cadáver. Según Beowulf no habrá necesidad de tal ceremonia si Gréndel le vence, pues en ese caso lo devoraría.

37 V. 455 Wéland es el famoso dios herrero y orfebre de los germanos.

38 V. 461 Los wilfingos habitaban quizá por la desembocadura del Oder.

39 V. 472 Fue Ekto el que le prestó el juramento, pero no se dice qué es lo que le juró. Acaso respetar la paz restablecida; más probablemente fue un juramento de amistad o fidelidad.

40 V. 519 Los raumas habitaban al oeste del actual Oslo (Raumariki, hoy Romerige).

41 V. 521 Los brondingos debían ser un pueblo del sur de Escandinavia.

42 V. 523 El hijo de Bastan: Breca.

43 V. 524 Esto es, que era superior a Beowulf, más fuerte que él.

44 Vv. 535-8 Según Beowulf no se trató, pues, de una competición de rivalidad, sino de una hazaña conjunta a la que les incitó su juvenil heroísmo.

45 V. 570 La enseña de Dios: el sol.

46 V. 581 Los lapones (¿o fineses?) se extendían por todo el norte escandinavo. Beowulf pudo llegar a la costa septentrional de Noruega o, acaso, a la actual Finlandia.

47 V. 587 Se ve así acusado del peor de los delitos según la concepción germánica. Se insistiese sobre ello en vv. 1166 ss.

48 V. 596 La tormenta de espadas: el combate.

49 V. 606 Literalmente, al mediodía.

50 V. 620 Con helminga ('descendiente de Hélming') se hace referencia al pueblo de origen o clan familiar de Walto, que ciertamente es la reina de los daneses.

51 Vv. 671-3 Recuérdese que Beowulf prometió luchar con Gréndel sin sus arreos de combate (cf. vv. 435 ss.).

52 Vv. 703-4 El que los gautas se duerman en ocasión tan poco a propósito sólo puede explicarse por la intervención de los poderes mágicos de Gréndel. De ellos se habla en w. 798 ss.

53 Vv. 705-7 Contradicción con lo dicho en vv. 691 ss. Gréndel devoró a uno de los gautas.

54 Vv. 740-5 Probablemente la antigua tradición sabía contar que Beowulf fue atacado por Gréndel estando en su lecho. El deseo de mantener este rasgo, aún después de haberse añadido a la historia la muerte del guerrero gauta, explica la extraña pasividad del héroe, que no interviene en su ayuda.

55 Vv. 781-2 Nuevamente se hace referencia a la futura destrucción del Hérot por las llamas en la guerra con los hadobardos de Íngeld (cf. vv. 2024-69).

56 Vv. 834-6 A juzgar por vv. 925 ss., debió colgarla en la fachada exterior del edificio.

57 V. 871 El "justo trabado" es la correcta aliteración del verso germánico, mediante la cual se vinculan sus dos hemistiquios.

58 V. 873 Con "cambiar palabras" se designa la variatio típica de esta poesía.

59 V. 875 El hijo de Wels: Sigmundo. Probablemente el bardo equiparaba en su canto la hazaña de Beowulf con las de este famoso héroe.

60 V. 886 La conocida aventura del dragón se atribuye en todas las demás fuentes no a Sigmundo sino a su hijo, que en Escandinavia (Eddas) se llamó Sigurdo y en el continente (Cantar de los nibelungos) Sigfrido.

61 V. 888 Bajo el risco grisáceo: en el interior de una cueva.

62 V. 897 Se consumió en su propio fuego.

63 Vv. 901-13 Hérmod, prototipo de mal rey (cf. vv. 1709 ss.), es presentado en contraposición con Beowulf. Su historia es bastante confusa. Al parecer, los daneses habían puesto en un principio grandes esperanzas en él, pero luego se mostró un mal gobernante, por lo que su pueblo se le rebeló y tuvo que exiliarse entre los jutos. (Entonces debió ser cuando los daneses pasaron por la difícil época a que alude el v. 15.). La gente enemiga a la que los jutos lo entregaron son probablemente los demonios; es decir, lo mataron.

64 Vv. 942-3 Recuérdese a propósito de este pasaje que la madre de Beowulf era hija de Rédel y hermana de Híglak, el rey de los gautas (cf. vv. 373 ss.).

65 V. 958 Beowulf, modestamente, considera su hazaña como obra común de los gautas.

66 V. 962 Está fuera de lugar y contradice la ya expuesta referencia a las armas de Gréndel.

67 V. 980 El hijo de Éklaf: Únfer.

68 V. 1015 Ródulf, hijo de Haiga, es sobrino de Ródgar.

69 Vv. 1017-9 Cf. 1180-7 n.

70 Vv. 1024-5 Parece tratarse de un brindis ceremonial al recibir los regalos.

71 V. 1041 La danza de espadas: la batalla.

72 V. 1043 Los ingas ("descendientes de Ing"): los daneses.

73 Vv. 1053-5 Cf. vv. 740 ss.

74 V. 1064 Ródgar es aludido aquí con el título que le fue propio en el tiempo en que aún vivía su padre.

75 Vv. 1067-159 Sobre este pasaje, el llamado "Episodio de Fin", cf. p. 223.

76 V. 1069 El texto original llama a Nef y los suyos, más exactamente, 'semidaneses' o 'mediodaneses'.

77 V. 1074 El juego de escudos: el combate.

78 V. 1076 La hija de Hok: Híldebur.

79 V. 1089 El hijo de Fólkald: Fin.

80 V. 1109 Nef, el rey muerto.

81 Vv. 1111-12 Cf. 303-6 n.

82 V. 1125-7 Una vez hecha la paz los frisones se dispersan; con menos amigos, pues han sufrido bajas en su lucha con los daneses.

83 V. 1137 El guerrero: Henges.

84 Vv. 1143-4 El hijo de Hunlaf debe ser un danés y el regalo de la espada es probablemente una incitación a la venganza.

85 Vv. 1150-1El sujeto de la frase es Henges.

86 Vv. 1160-1El regocijo se debe a la victoria final de los daneses.

87 Vv. 1164-5 Cf. 1180-7 n.

88 Vv. 1180-7 Muy de pasada se ha aludido ya a una futura enemistad o traición entre Ródgar y su sobrino Ródulf (cf. vv. 1017 ss. y 1164 ss.; véase también Wídsid vv. 45 ss.). Efectivamente, según cuenta Saxo Gramático en su Gesta Danorum, Ródulf usurparía más tarde el trono danés cuando por derecho debieron ocuparlo los hijos de Ródgar, a los que quizá mató. Las confiadas (o temerosas) palabras de Walto sobre el futuro comportamiento de su sobrino para con sus hijos tienen, por lo tanto, un alto interés dramático. Así también en vv. 1226 ss.

89 Vv. 1197-201 El collar ofrecido a Beowulf se compara, pues, con el de la gente brisinga (?), que es bien conocido en la mitología escandinava como adorno de la diosa Freya. Sobre Harna cf. Wídsid vv. 124 ss.; a Ermanarico suele presentarlo la tradición épica germánica como prototipo de rey cruel (así en Déor vv. 21 ss. y Wídsid vv. 7 ss.). Se ha supuesto que "brillante reducto" designa un convento y que la "paz eterna" es la de la vida monacal, que Hama habría abrazado.

90 Vv. 1202-14 Según vv. 2172 ss. Beowulf se lo regaló a su regreso a Higeda, la esposa de Híglak. El ataque de éste contra los frisones y francos, que le costó la vida, vuelve a mencionarse en vv. 2354 ss., 2498 ss. y 2913 ss. Se trata del único punto del poema que tenemos confirmado históricamente. Gregorio de Tours habla en su Historia Francorum (III. 3) de la expedición del rey Chochilaicus (Híglak, ant. nórd.* Hugilaikaz) contra el territorio franco alrededor del año 520. Híglak saqueó primero la costa frisona al oeste del Zuider See, internándose luego por el Rin hasta la región de los chatuarios, que formaban parte del reino merovingio. Cuando ya sus barcos rogresaban con un rico botín, Híglak, que aún estaba en tierra, se vio atacado por un gran ejército franco-frisón que logró darle muerte.

91 V. 1214 Lo que aprueban es, naturalmente, el premio recibido por Beowulf.

92 V. 1224 El reino del viento: el mar.

93 Vv. 1260-5 Cf. vv. 104 ss.

94 V. 1287 Cf. 303-6 n.

95 Vv. 1300-1 Cf. vv. 118-9 n.

96 Vv. 1331-2 Recuérdese, sin embargo, que en vv. 841 ss. se habló ya de una incursión al lago habitado por los dos monstruos. Ródgar describirá además aquel paraje en vv. 1357 ss.

97 Vv. 1342-4 Ásker es caracterizado aquí como si hubiera sido un rey (cf. v. 1407).

98 Vv. 1377-9 Nueva contradicción, pues Beowulf debió hallarse entre los que siguieron el rastro de Gréndel en vv. 841 ss.

99 V. 1412 Probablemente Beowulf, no Ródgar.

100 V. 1430 La senda del barco: el mar.

101 V. 1445 El refugio de huesos: el cuerpo.

102 Vv. 1452-3 Este yelmo es, pues, distinto de todos los descritos hasta ahora. Tenía los verracos protectores en relieves en torno a la cabeza.

103 Vv. 1458-9 Se trata quizá de las señales dejadas por el ácido en el proceso de damasquinado. Otra posibilidad es que se le atribuyera a su ornamentación un efecto mágico venenoso (Klaeber).

104 Vv. 1467-8 Cf. vv. 499-528.

105 V. 1521 Se conservan espadas que tienen en la empuñadura una anilla. Probablemente servía para fijar una correa que las sujetara a la mano.

106 V. 1523 El rayo en la lucha: la espada.

107 V. 1557 Estaban colgadas en la pared (cf. v. 1662).

108 V. 1563 Beowulf no es skildingo; es posible que se le considere aquí como tal por hallarse realizando una hazaña en defensa y provecho de los daneses.

109 V. 1570 Cf. vv. 1516-7.

110 Vv. 1581-3 Cf. vv. 120 ss.

111 Vv. 1594-9 Al ver las aguas revueltas y ensangrentadas, piensan que es Beowulf quien ha muerto.

112 V. 1600 Las tres de la tarde.

113 V. 1605 Prosigue la acción interrumpida en v. 1590.

114 V. 1607 El sudor de la guerra: la sangre.

115 V. 1621 El amplio solar: el mar, el lago.

116 V. 1686 Cf. 19 n.

117 Vv. 1706-7 Cf. vv. 946 ss.

118 V. 1709 Sobre Hérmod cf. 901-13 n.

119 V. 1710 Ekuela debió ser un antiguo rey danés.

120 Vv. 1743-4 El perverso asesino: el demonio. Su flecha (simbólica) es la del mal; aquí, concretamente, la avaricia.

121 Vv. 1799-800 Cf. vv. 1299 ss.

122 Vv. 1801-2 El encanto del cielo: el sol. Es sorprendente la alusión al cuervo como anunciador de la mañana.

123 Vv. 1810-2 Cf. sin embargo vv. 1522 ss.

124 V. 1832 La correcta actuación y prudencia son consideradas virtudes propias del anciano.

125 Vv. 1845-53 Este pasaje (como también v. 861) anticipa lo que después ocurriría; Beowulf llegó a ser rey de los gautas tras la muerte de Hárdred, el hijo de Híglak.

126 Vv. 1855-8 Es la única referencia del poema a esta antigua amistad. Quizá los regalos que Ródgar había enviado en otro tiempo a los gautas (cf. vv. 377-8) consistieron en un tributo o compensación de guerra.

127 V. 1861 El baño del cisne: el mar.

128 V. 1890 Cf. vv. 229 ss.

129 V. 1900 Cf. vv. 293 ss.

130 V. 1906 El paño del mar: la vela.

131 V. 1915 En realidad no habían estado en Dinamarca más que tres días.

132 V. 1917 El sujeto de la frase debe ser Beowulf; también en v. 1920.

133 V. 1923 Redelingo: hijo de Rédel, Híglak.

134 Vv. 1926-31 Higeda, hija de Héred, es la esposa de Híglak. Sobre sus virtudes y poca edad cf. 1832 n.

135 V. 1931 El episodio de la hermosa e irascible Trida, al que se pasa bastante abruptamente, ilustra por contraste las virtudes de Higeda. Una comparación semejante se ha hecho ya entre Hérmod y Beowulf (cf. vv. 1709 ss.).

136 V. 1935 Que pretendiera su mano (?).

137 V. 1944 El pariente de Héming es Offa I, que reinó sobre los anglos en el siglo IV, cuando todavía habitaban el continente. Trida se convirtió en una reina modelo después de su matrimonio con él.

138 Vv. 1955-9 Cf. Wídsid vv. 35 ss.

139 V. 1961 Con el nacimiento de Émer acababan los temores de los anglos de verse en el futuro sin un caudillo. Véase este mismo tópico en vv. 13 ss.

140 Vv. 1965-6 La hoguera del cielo: el sol. Era el mediodía.

141 V. 1968 No lo mató Híglak personalmente, sino Éfor, vasallo suyo (cf. vv. 2961-81).

142 V. 1977 Recuérdese que Beowulf es sobrino de Híglak.

143 Vv. 2016-9 Cf. vv. 620 ss.

144 V. 2025 El hijo de Froda: Íngeld, rey de los hadobardos. La identidad de éstos no ha sido fijada; podría tratarse de un pueblo longobardo o quizá de los hérulos.

145 V. 2030 En las pasadas hostilidades entre daneses y hadobardos habría muerto, según ciertas fuentes, Froda, según otras Halfdan, el padre de Ródgar.

146 V. 2032 Lo que a partir de aquí aparece como un pronóstico de Beowulf es una historia que también recoge, con algunas variantes, Saxo Gramático en su Gesta Danorum. La escena tiene lugar en el palacio de Íngeld, donde se hallan algunos daneses acompañantes de Frawara.

147 V. 2040 El choque de escudos: la batalla. La referencia es a un combate anterior al matrimonio de Íngeld.

148 V. 2042 Tanto el viejo lancero como el guerrero del v. 2045 son hadobardos.

149 V. 2051 Wídergeld debía ser algún jefe hadobardo.

150 Vv. 2061-2 El que sobrevive es, naturalmente, el hadobardo vengador, el joven guerrero de v. 2045, que conoce la tierra, pues se encuentra en su propio país.

151 V. 2063-6 Así se reanudan las hostilidades que culminarían en la destrucción del Hérot y, por otra parte, la derrota definitiva de los hadobardos (cf. Wídsid, vv. 45 ss.).

152 V. 2075 La joya del cielo: el sol

153 Vv. 2076-80 Cf. vv. 740 ss.

154 Vv. 2085-91 Según otra interpretación de este pasaje, el guante sería un saco o bolsa donde intentaba echar a los gautas.

155 V. 2108 La tabla del gozo: el arpa.

156 Vv. 2122-3 Cf. vv. 1294 ss.

157 Vv. 2138-40 Cf. vv. 1563 ss.

158 V. 2152 En el estandarte se hallaba representada la figura de este animal (cf. 303-6 n.).

159 V. 2158 Hérogar fue el hermano mayor de Ródgar y antecesor suyo en el trono.

160 Vv. 2183-8 También a propósito de otros héroes germánicos se habla de una juventud poco brillante. Este pasaje parece contradecir sin embargo lo afirmado en vv. 2429 ss.

161 V. 2303 Sólo de noche se aventuraban los dragones a salir de sus guaridas (cf. vv. 2273 y 2319-20).

162 V. 2341 Los escudos germánicos, redondos, eran de madera, a veces forrada de piel.

163 Vv. 2354-5 Cf. 1202-14 n.

164 Vv. 2359-66 Sobre la participación de Beowulf en la expedición de Híglak se habla también en vv. 2498 ss. La hacen sin embargo poco probable desde el punto de vista histórico por una parte el que no se haya aludido a ella antes y por otra el carácter fabuloso de las circunstancias de su regreso como único superviviente.

165 Vv. 2377-9 Beowulf actuó, pues, como regente hasta la mayoría de edad de Hárdred.

166 Vv. 2379-90 (Segunda guerra entre gautas y suecos.) Los dos exiliados (suecos) son Anmundo y Ádgils, que le llegan a Hárdred buscando su protección tras haber fracasado en un intento de destronar a su tío Onela. Éste, el hijo de Ongento, atacó y mató a Hárdred por haber dado hospitalidad a sus sobrinos.

167 Vv. 2391-96 (Tercera guerra entre gautas y suecos.) Años más tarde Beowulf vengó, indirectamente, a Hárdred al apoyar a Ádgils contra Onela, pues aquél mató a éste en un combate que tuvo lugar, según confirma la Edda de Snorri, sobre las aguas heladas del lago Vener.

168 Vv. 2404-5 O bien el siervo autor del robo era esclavo suyo o bien el señor que recibió la copa (cf. vv. 2281 ss.) se la entregó después a él.

169 Vv. 2419-20 Contradicción con vv. 2345 ss.

170 Vv. 2435-40 Hedkin mató involuntariamente a Hérbald.

171 Vv. 2441-3 Rédel se ve imposibilitado para vengar a su hijo, pues para ello tendría que matar a uno de su propio clan familiar.

172 V. 2444 Se presenta a continuación un caso imaginario, arquetípico. La similitud estriba en que tampoco era posible la venganza por aquellos que morían ahorcados, fuera como víctimas de sacrificios religiosos o por haber cometido ciertos delitos.

173 Vv. 2455-8 El hijo aparece ahora como un señor importante que tenía una sala propia (cf. v. 3112); sus hombres han muerto también, aunque no se dice cómo.

174 V. 2470 Su hijo: Hedkin.

175 Vv. 2472-89 (Primera guerra entre gautas y suecos). Se dan más detalles sobre esta campaña en vv. 2923-98.

176 V. 2477 El lago Vetter, que separaba a ambos pueblos.

177 Vv. 2484-5 Híglak vengó a Hedkin, aunque no personalmente, cuando su vasallo Éfor mató a Ongento.

178 V. 2498-502 Cf. 1202-14 n. Entre los treinta que mató Beowulf en la batalla en que murió Híglak (cf. vv. 2361 ss.) se encontraba este Dágref, de quien el héroe tomó su espada (la Négling, cf. v. 2680). Huga es un nombre poético para los francos.

179 V. 2569-70 Tres asaltos hace el dragón. El segundo comienza en v. 2591 o 2669, el tercero en v. 2688.

180 V. 2602-8 Wíglaf es de la familia wegmunda, un linaje sueco al que también pertenece (por línea paterna) Beowulf (cf. vv. 2813-14). Nada sabemos sobre Álfer.

181 V. 2612-19 (Episodio de la segunda guerra entre gautas y suecos, cf. vv. 2379-90.) Wistan, que luchaba en el bando sueco, le presentó los despojos de Anmundo al tío de éste Onela, pero el rey prefirió dejárselos a él. Para Onela debía ser poco cómodo aceptar estas armas de un pariente suyo cuya muerte él había causado.

182 V. 2629 La herencia del padre: la espada que había sido de Anmundo.

183 Vv. 2653-6 Cf. Tácito, Germania, XIV.

184 Vv. 2678-80 Es la segunda vez que Beowulf trata de herir, en vano, al dragón (cf. vv. 2575 ss.).

185 V. 2693 El sudor de la herida: la sangre.

186 V. 2694 El noble: Wíglaf.

187 Vv. 2697-9 Los dragones sólo eran vulnerables por la parte inferior de su cuerpo. Wíglaf consiguió herirlo, pues, más abajo de la cabeza y al hacerlo expuso su brazo a las llamas que vomitaba el monstruo.

188 Vv. 2717-9 De la guarida del dragón se ha dicho ya que era un túmulo funerario y en éstos no había en realidad tales arcos ni pilares (cf. 3160-1 n.).

189 Vv. 2834-5 A juzgar por vv. 2700 ss. fue Wíglaf quien lo abatió; Beowulf sólo le dio, diríamos, el golpe de gracia y fue con su puñal.

190 V. 2892 Tras la muerte de Beowulf, Wíglaf parece asumir la jefatura de los gautas.

191 V. 2913 Cf. 1202-14 n. Los hugas: los francos.

192 Vv. 2923-98 (Primera guerra entre gautas y suecos.) Las hostilidades las inician los suecos (cf. vv. 2476 ss.). Hedkin, el rey gauta, hace una expedición de represalia en la que consigue apoderarse de la esposa de Ongento, pero luego es muerto por éste y la reina sueca es liberada. Los gautas, vencidos, se refugian en el Bosque del Cuervo, donde Ongento los tiene sitiados toda una noche. Al alba, sin embargo, les llegan refuerzos al mando de Híglak (rey ahora, tras la muerte de su hermano Hedkin) y Ongento se ve obligado a retirarse a su reducto. Los gautas lo invaden;Ongento es herido por Wulf y muerto por el hermano de éste, Éfor.

193 Vv. 2928-30 El padre de Óhter: Ongento; el caudillo del mar: Hedkin.

194 V. 2967 El sudor de las venas: la sangre.

195 V. 2977 El vasallo de Híglak: Éfor, hermano de Wulf.

196 V. 2982 El pariente (de Éfor): Wulf.

197 V. 3005 Este verso parece fuera de lugar y resulta incomprensible.

198 V. 3022 Los combates solían iniciarse al amanecer.

199 Vv. 3029-30 Este comentario del poeta puede tener un mero valor de fórmula, pero también es posible que con él quiera señalar lo justificado de los temores del mensajero (cf. vv. 2922-3, 3000 ss., 3018 ss. y también 3152 ss.). Se ha supuesto que la incorporación de los gautas al reino sueco tuvo lugar precisamente tras la muerte de Beowulf, es decir, del rey histórico cuyo lugar él ocupa.

200 V. 3041 Recuérdese que el dragón muerto por Sigmundo se consumió en su propio fuego (cf. v. 897).

201 Vv. 3058-60 La muerte del dragón se considera ahora como consecuencia de este hechizo. No queda claro si también la de Beowulf.

202 V. 3069 Sólo de un guerrero se habló en vv. 2233 ss.

203 V. 3072 El templo (pagano) fue tenido por los cristianos como lugar de demonios y la palabra pasó a significar infierno.

204 Vv. 3128-9 Esto es, no fue necesario recurrir a un sorteo por falta de voluntarios.

205 V. 3150 Al parecer se trata de la esposa de Beowulf, la reina gauta. Nada se ha dicho de ella antes. Su cabello trenzado indica una edad avanzada; las jóvenes solían llevarlo suelto.

206 Vv. 3160-1 En el interior de los túmulos funerarios escandinavos se halla a veces una cámara construida con troncos que alberga las cenizas del difunto y su ajuar.

207 Vv. 3163-5 El tesoro del dragón es colocado en la tumba de Beowulf, aunque él quiso ganarlo para su pueblo (cf. vv. 2794 ss.).

208 Vv. 3169-74 Suele señalarse a propósito de este pasaje su similitud con la descripción que hace Jordanes en su Historia de los godos, XLIX, de los funerales de Atila (en 453).